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Revista Vida
lunes 26 de septiembre de 2016, 16:04

Vamos al cine

Ver una película en una sala de cine sigue siendo una actividad convocante e irresistible. Pero con el avance de la tecnología también aumentó la posibilidad de acceder a los mejores filmes –tanto a los nuevos como a los clásicos–, a través de otras plataformas. Le contamos cuáles.
Por Carlos Darío Torres

Por Carlos Darío Torres / Fotos: Javier Valdez

Vamos al cine", una invitación que se mantiene vigente a través del tiempo y que no se puede rechazar porque nos abre una puerta a nuevos universos, en los que la emoción está garantizada. Y como sucede en el resto del mundo, en Paraguay existen alternativas que crecieron en popularidad gracias a internet o al devedé.
Ver películas en la actualidad es tan atractivo como hace 10, o 20, o 50 años. Solo que ahora las salas de cine no son los únicos lugares donde se puede disfrutar de algún filme. A la posibilidad de alquilar devedés se le sumaron las empresas que ofrecen video en streaming bajo demanda (VOD, por sus siglas en inglés), que permiten al cliente, con acceso a internet, descargar las películas de su preferencia.
Historia de película
Hubo una época en la que el cine, como lugar, reinaba solo, hasta que la aparición de la televisión fue vista como el principio de la decadencia de las salas de exhibición. Sin embargo, la oferta de programas era diferente entre la pantalla chica y la grande. Ni siquiera la llegada del color puso en peligro la hegemonía de las salas de cine y ambos medios audiovisuales pudieron convivir, llenando diferentes necesidades entre el auditorio cuya preferencia compartían.
Más tarde, a comienzos de la década del 80 del siglo pasado, la aparición de las películas en formato VHS le ofreció al público la posibilidad de elegir el título de su preferencia y de verlo a la hora que quisiera. Eso sí, no se trataba de estrenos, y acceder a los videos demoraba algún tiempo.
El crecimiento de la televisión por cable, en los 90, abrió aún más el abanico de posibilidades para la gente, con la incorporación a la grilla de canales especializados en filmes, clásicos y nuevos. Claro que en este caso el espectador siempre depende de la programación de cada canal.
A mediados de esa década, internet llegó a Paraguay –al principio tímidamente– y más o menos 10 años después el público empezó a tener la chance de bajar películas, si bien la escasa velocidad se constituía en un obstáculo que pocos intentaban superar.
Simultáneamente, los devedés pasaron a sustituir a los videos VHS y proliferaron las tiendas o casas dedicadas a esta actividad. Hasta que con el aumento de ancho de banda y la facilitación del acceso a internet, descargar filmes se volvió más accesible.
En la actualidad, en Paraguay se puede acceder a televisión en streaming a través de Netflix o –el más reciente– Qubit.TV, sistemas que ofrecen a través de un pago o abono mensual una lista de películas y series.
Este sistema, el VOD, requiere que el cliente tenga una conexión a internet, un smart TV o un televisor convencional con entrada USB, necesaria para incorporarle el dispositivo Chromecast. Además, las películas o series VOD pueden verse no solamente en los televisores, sino también en celulares y en tablets.
Pero también existen otras alternativas para bajar películas a través de internet de manera gratuita. La lista de estos sitios es extensa, por lo que no las vamos a citar, ya que además no es el objetivo de la nota. Pero vale la pena recordar que hay países que consideran que esta práctica vulnera los derechos autorales.
El menú de ofertas para ver películas está a la vista del público; para determinar cuál es la preferida, la primera opción es comparar cifras. Pero hay un inconveniente, repetido en el país, y es la falta de datos. Solamente se dispone de registros sobre la cantidad de público que acude a las salas de proyección.
Números que suman

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Una encuesta realizada por Latinobarómetro en 2013 consigna que en ese momento, el 19% de los paraguayos asistía al cine, mientras que un 53% alquilaba videos. Según el estudio, "los latinoamericanos prefieren ver películas y escuchar música en un entorno privado, tal vez por su costo o por la ausencia de una oferta cercana o atractiva".

La encuesta también daba fe de que el 32% de los paraguayos utilizaba internet con fines de ocio, entretenimiento, por interés personal y otros; y que el 6% de los latinoamericanos encuestados ingresaba a la red global para ver películas directamente, mientras que el 3% lo hacía para descargarlas.
Entonces, ¿cuál es el panorama en Paraguay y a qué medios acuden nuestros compatriotas a la hora de ver películas? Según el consultor de cine Juan Pablo Orellana, las cifras actuales de nuestro país muestran que el último año asistieron 1.300.000 personas a las salas de proyección.
Esta cantidad (0,19 espectadores por habitante), en promedio, es la más baja de la región y una de las menores del mundo. Por caso, la segunda más baja de nuestro continente es la de Bolivia, con 0,45 espectadores por habitante.
Aun con este panorama, se espera que el año cierre con un total de 1.400.000 asistentes a las salas, un crecimiento del 11%. Y para reforzar la tendencia, en 2016 se abrieron nuevos cines –en el país hay en total 62– con ofertas que apuestan a la tecnología y a la comodidad del espectador, pero a precios más elevados, lo que no fue un obstáculo para el crecimiento mencionado.
Inmune
Paralelamente, los sitios de videos en streaming se están abriendo paso en el mercado paraguayo y su crecimiento no se vislumbra como una amenaza para los cines. Tampoco parece verse afectado por lo que se ofrece en la pantalla grande: la tendencia apunta a una coexistencia pacífica y de mutuos beneficios.
"No creo que en Paraguay el cine esté en peligro debido a los devedés o al VOD, ni que eso suceda en países en los que la velocidad de internet es alta. Tampoco pienso que la relativa facilidad de acceso a un LCD sea algo que amenace al cine. Es como pensar que la actividad gastronómica esté en peligro por los precios de los productos en los supermercados", explica Orellana.
El consultor destaca que tampoco la piratería tiene un impacto significativo en la costumbre de ir al cine y afirma que una cosa es mirar una película pirata en un televisor de 70 pulgadas, al que no todos pueden acceder, y otra hacerlo en una sala cinematográfica.
"No es lo mismo ver una película como El Renacido en casa, que hacerlo en el cine, porque no se va a apreciar lo que el director intenta transmitir, como la fotografía por ejemplo, por muy grande que sea la pantalla del televisor", apunta.
Orellana recuerda que en los países en donde la piratería tuvo avances importantes, lo hizo cuando todavía se proyectaban películas en el formato de 35 milímetros (en Paraguay ya no quedan salas con esta tecnología) y en esos lugares no se recibían las copias para estrenar en simultáneo.
"En el momento en que empezó la digitalización, se reactivó el cine. Es decir, la piratería no tenía que ver con el precio de las entradas, sino con la simultaneidad de los estrenos. La gente se volcó de nuevo a los cines cuando se digitalizaron", dice el experto.
Al sector que sí parece haber perjudicado el VOD es al de las tiendas de alquiler de devedés, que prácticamente han desaparecido del escenario urbano. "El panorama es complicado para los videoclubes; hace unos cinco años empezó a bajar drásticamente y más aún en estos últimos tiempos", afirma Alejandro Recalde, de Movies World DVD.
En la actualidad solo sobreviven las casas que apostaron por otro nicho, como el que eligió Recalde, el de las películas independientes. La mayor cantidad de personas que dejaron de acudir a los videoclubes son las que consumen películas de Hollywood, a las que acceden más fácilmente por sitios como Netflix y por la piratería, recalca Recalde.
"Las películas de Hollywood son estrenos, están dos o tres meses y ya no son demandadas, excepto las que son de culto. Por eso, con películas solo de Hollywood es casi imposible mantener un videoclub", agrega.
Recalde sostiene que las películas independientes son más difíciles de conseguir y que en los VOD no se encuentran las que su tienda ofrece. "Nuestro videoclub no cerró gracias a eso. Aparte, también tenemos que diversificarnos, vendemos golosinas y brindamos servicios de pagos", señala.
Según el entrevistado, la decadencia de los videoclubes empezó cuando internet se hizo más veloz, y entonces la gente prefirió bajar las películas directamente a su computadora. La piratería también contribuyó, porque hizo que en la calle se consiguieran devedés a precios muy reducidos. Y la aparición de las plataformas VOD hizo el resto.
Comparaciones felices
El cine y el VOD son las alternativas que siguen en lucha y sus ofertas tienen contenidos y atracciones diferentes. Acerca de qué ofrece uno y otro medio, Javier Porta Fouz, curador del catálogo de Qubit.TV, cree que el cine "gana en la experiencia de la pantalla grande, en el sonido. Es una experiencia de otra envergadura, es otra relación de tamaño, y cada vez hay más salas IMAX en el mundo para reforzar esa experiencia".
El VOD, por su parte, gana en la oferta de variedad. Porta Fouz explica que las 10 películas más vistas del año se llevan entre el 60 y el 70% de la recaudación, por lo que entonces queda poco lugar para una gran variedad de producciones, las que encuentran en el VOD su lugar de exhibición.
"Hay un crecimiento de la producción mundial y a la vez hay un consumo menos diferenciado, menos variado en las salas de cine. Esas películas necesitan lugares a través de los cuales exhibirse, y las plataformas de VOD son el lugar de hoy, cuando antes eran el VHS o el devedé. Además, el VOD ofrece cierta variedad, no toda la amplitud, porque es imposible, pero sí un recorrido por el cine actual o el del pasado", añade.
El VOD también es una alternativa para otro tipo de público, el de los que no pudieron ver la película en el cine o no lo hicieron porque no son fanáticos del género. Por ejemplo, algunos filmes de superhéroes, como Batman vs. Superman.
"Quienes las buscan en VOD son los que se quedaron sin verla, un público remanente o que vive en lugares alejados del cine. Cubrir con internet todo el territorio de un país ayuda a que llegue a quienes no tienen cerca un cine", afirma Porta Fouz.
La tendencia es que los VOD ofrezcan algún contenido que no esté en las otras plataformas, que se puede dar por seleccionar distinto o por producir sus propios contenidos, pero no se vislumbra una competencia directa con el cine, porque sus públicos son diferentes.
"Hay un nuevo tipo de complementariedad entre cine y VOD. Hay competencia, pero no cambia la totalidad, sino solo una parte. Pasa solo en un sector de películas. No creo que eso ocurra con una película como Ironman, por ejemplo", asegura el entrevistado.
Cada vez se abren más salas, así que ir al cine no parece ser una actividad que vaya a desaparecer. "El 3D actual no es el gran motivo por el cual la gente va a al cine. El cine es una salida y tiene un consumo diferenciado del VOD", afirma el curador. Orellana coincide con él. "No es un trámite como que tengo que ver una película determinada. Es una actividad social, como ir al teatro, al parque, al circo".
La invitación "vamos al cine" no va a desaparecer. Seguirá existiendo como un convite atractivo y atrapante, y por eso continuará siendo la mejor manera de ver películas. Y para quienes quieren seguir la función en casa, la tecnología aporta nuevas alternativas. A ver qué nos trae el futuro.

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Qué es Qubit.TV
Es una empresa latinoamericana que proporciona video en streaming bajo demanda (VOD). Cuenta con un catálogo de más de 3.500 películas. El catálogo está curado por Javier Porta Fouz. En el proceso de selección participan productores y directores con el objetivo de captar la atención de todo tipo de público.
El abono para acceder a la plataforma de Paraguay es de 29.900 guaraníes mensuales. Además, cuenta con una biblioteca de títulos Premium, los cuales tienen un valor adicional que no supera el 15% del abono (en Paraguay oscila entre 8.900 y 13.000 guaraníes por película).
Se necesita de conexión a internet y un dispositivo compatible. La conexión debe ser superior a 1Mbps. Se recomiendan 4Mbps para películas en calidad HD. Los dispositivos que pueden utilizarse incluyen computadoras con un explorador de internet, celulares, tablets y smart TV.

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Qué es Netflix
Netflix, Inc. es una empresa estadounidense que ofrece streaming multimedia, principalmente películas y series de televisión, bajo demanda por internet y de DVD-por-correo.
Netflix se puede ver al instante desde cualquier dispositivo conectado a internet donde se pueda instalar la aplicación, como un Smart TV, una consola de juegos, un reproductor multimedia, un teléfono o una tableta, o se puede ver en la computadora.
Posee miles de películas y series disponibles para ver al instante mediante cualquier dispositivo que reciba transmisiones de Netflix. En Paraguay, el abono mensual es de 11 dólares, pero el primer mes de prueba es gratuito.

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Solo digital
En Paraguay existen 62 salas de cine, todas ellas digitalizadas. En el país ya no quedan cines que proyecten películas de 35 mm. Anteriormente, una copia de 35 mm pesaba 30 kilos y costaba 2.000 dólares. En la actualidad, un disco cuesta 300 dólares y es mucho más fácil de transportar, lo que colabora con la mejor difusión de la copia. Esto, a su vez, permite cargar las películas en todos los proyectores y estrenar en la misma fecha que en el resto del mundo.
Pero no solo la tecnología ha evolucionado y colaborado para mantener a las salas de cine como las preferidas para ver filmes. En Asunción ya se cuenta con lugares que ofrecen butacas más cómodas y servicios de catering al espectador. Para disfrutar mejor de la pantalla grande.