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Nacional
lunes 27 de marzo de 2017, 15:17

Tribunal juzga a gavilla acusada de dejar en silla de ruedas a su víctima

Integrantes de una supuesta gavilla de asaltantes fueron acusados por intento de asesinato a una oriental en julio del 2013. La víctima, en su momento, desempeñaba el cargo de vicepresidenta de la Fundación Los Ángeles Paraguay-China.

Por Edgar Medina I Ciudad del Este

Chun Chu Wang Chen, de 53 años, entonces vicepresidenta de la Fundación Los Ángeles Paraguay-China, fue la víctima de un asalto en donde intentaron asesinarla. El hecho se registró en el Área 5 de Presidente Franco, departamento de Alto Paraná.

Entre los acusados se encuentra la ex empleada, Gloria Escalada Escobar; el novio de esta, Nelson Servín Acosta; y el hermano, Francisco Escalada Escobar, quienes están acusados de robo agravado, junto con el tío Ramiro Ortega Quiñónez, quien está acusado por tentativa de homicidio doloso y robo agravado.

Los delincuentes se alzaron con USD 60.000, anillos con diamantes, piedra preciosa esmeralda y joyas varias, durante el golpe registrado el 3 de julio del año 2013, actualmente juzgado por un tribunal integrado por las juezas Norma Girala, Mirtha Aguayo y Carmen Barrios. El juicio debe proseguir en la fecha.

La afectada permanece con tratamiento médico desde hace más de tres años y actualmente se encuentra internada en un centro asistencial de Taiwán. La misma trabajaba con la fundación que ya entregó miles de sillas de ruedas a personas discapacitadas y otro tipo de ayudas, según los antecedentes.

Antecedentes del hecho

La agente fiscal Natalia Montanía, quien sostiene la acusación, reveló que la oriental se encontraba durmiendo en su habitación cuando fue atacada por una persona con pasamontañas, momento en el que la mujer sacó la protección del rostro del hombre y lo arañó. Durante el forcejeo, la oriental terminó recibiendo golpes con varillas de hierro en la cabeza, dejándola inconsciente.

Fue la ex empleada quien había encerrado en su corral a los perros adiestrados para atacar a extraños, y así facilitar la entrada a los cómplices, quienes eran sus allegados. La misma había sido desvinculada del servicio doméstico luego de que comenzaran a desaparecer las pertenencias de la casa, incluyendo dinero en efectivo y una llave, según los antecedentes.

Esto habría derivado en el asalto, ya que conocía la vivienda, lo que también ayudó a los investigadores a identificar a los autores, que no llegaron a violentar ninguna cerradura para ingresar al sitio.

Los ladrones vaciaron una caja fuerte que había en la casa y estaban buscando más objetos de valor cuando encontraron a la víctima durmiendo. Hubo un forcejeo que terminó con la misma golpeada con una varilla de hierro por parte de Ortega Quiñónez, según el Ministerio Público.

Luego los delincuentes amordazaron, ataron de manos y pies, e intentaron asfixiarla con una almohada, al quedar inconsciente fue abandonada en la pieza.

El marido, identificado como Ter Wang Yi, la había hallado tirada en el piso, ensangrentada, cuando vino a la casa a almorzar al mediodía. La afectada perdió la movilidad de gran parte del cuerpo a consecuencia de los severos golpes que acusó en el cráneo y afectó la columna vertebral, según se supo.

La Policía había informado entonces que el botín era de solamente G. 8 millones más USD 5.000. Las joyas tenían un valor de USD 100.000 y, supuestamente, habían sido vendidas a una joyería, por lo que no fue recuperado por los investigadores.