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Deportes
viernes 7 de octubre de 2016, 01:00

Sin claridad ni ideas

Ganar como lo hizo la Albirroja ante Chile genera buenas sensaciones de un lado y enciende la alarma de los rivales. Viendo la manera que planteó Pekerman el juego, uno llega a la conclusión de que el DT vio una centena de veces el partido que jugó la Selección ante los trasandinos. Muriel el segundo “delantero” se paró frente a Moreira y lo controló bastante bien. Por el otro lado, Romero no pudo trascender en ofensiva porque tuvo que sacrificarse para colaborar con Candia para contener las intenciones de Cuadrado. Haciendo una retrospectiva, ante Chile en el primer gol participaron Moreira y Romero; esta vez fueron desviados por el rival hacia otras funciones. Sin desbordes, la Albirroja centralizó en demasía el juego y tanto Conejo Benítez como Lezcano no tuvieron mucha inspiración para salir de la marca de Murillo y Mina.

El equipo de Arce cumplió con la premisa de la presión alta, de la marcación solidaria y escalonada, pero perdió en los rebotes. No tuvo la pelota y por consecuencia careció de circulación de juego, que es igual a no tener sorpresa y terminó recurriendo a los pelotazos, que está vez no sirvieron como argumento positivo.

La mayoría de los centros fueron mal ejecutados, fueron predecibles y permitieron el lucimiento de los centrales y el volante Carlos Sánchez, que fue el mejor jugador de la cancha. Estos sacaron todas las pelotas metidas al área visitante.

CAMBIOS ESTéRILES. Tras la lesión de Riveros, Arce decidió arriesgar, permitiendo el ingreso de Derlis González, pasando a jugar prácticamente con tres delanteros; luego ingresó Lucas Barrios, pero estos no lograron cambiar el trámite y menos el resultado. A los 75', a pedido de los aficionados, ingresó Cecilio Domínguez, que intentó sacar provecho de su habilidad, pero no hubo manera de que la Albirroja pueda superar a una selección que a medida que transcurrieron los minutos se fue fortaleciendo y terminó asestando el golpe de gracia.