11 feb. 2026

Retretes que salvan vidas

Nairobi, 19 nov (EFE).- En los barrios chabolistas de Kenia no hay retretes, y más de 15.000 niños mueren cada año por parásitos intestinales y otras enfermedades derivadas de esta falta de higiene. El inodoro se ha convertido en una cuestión de vida o muerte para millones de personas en estos asentamientos.

Los retretes "Fresh Life" han proporcionado dignidad, higiene y seguridad a la comunidad de Mukuru, una barriada a las afueras de Nairobi, donde la falta de sistemas de saneamiento causa numerosos problemas a sus vecinos, especialmente a los niños, como d

Los retretes “Fresh Life” han proporcionado dignidad, higiene y seguridad a la comunidad de Mukuru, una barriada a las afueras de Nairobi, donde la falta de sistemas de saneamiento causa numerosos problemas a sus vecinos, especialmente a los niños, como d

En Mukuru, una barriada a las afueras de Nairobi, toneladas de basura rodean las chozas de chapa oxidada y las aguas residuales discurren al descubierto por las calles de tierra que, en plena temporada de lluvias, se convierten en un barrizal.

La falta de saneamiento es una constante preocupación para la comunidad que, ante la falta de letrinas, defeca al aire libre o utiliza los conocidos como “lavabos voladores": lo hacen en bolsas de plástico, las cierran y las lanzan lo más lejos posible.

Pero hoy, Día Mundial del Retrete, los vecinos celebran la llegada de los inodoros al barrio, que en los últimos meses han traído dignidad, higiene y seguridad, especialmente a las mujeres y niñas.

Gracias al proyecto “Fresh Life” de Sanergy, cerca de 37.000 personas utilizan cada día más de 800 retretes instalados en Mukuru y otras barriadas cercanas a la capital keniana, donde los residuos se recogen a diario y, posteriormente, se procesan y transforman en fertilizantes ecológicos.

En febrero, Celeste decidió formar parte del proyecto e invirtió 25.000 chelines (unos 230 euros) en la compra de dos instalaciones sanitarias. Así inició el que ahora es su negocio, con el que además de ganar dinero está ayudando a mejorar la prosperidad de su comunidad.

“Estos baños están limpios y tienen agua con la que pueden lavarse las manos con jabón”, explica a Efe esta keniana mientras espera la llegada de clientes en los baños, instalados en medio del barrio y pintados con un azul chillón para que se vean fácilmente.

Los adultos pagan cinco chelines (menos de un céntimo de euro) por usarlos y los niños dos, por lo que el servicio resulta accesible para los vecinos de este barrio, donde la mayoría vive con menos de un euro al día.

“Los retretes están ayudando muchísimo a la comunidad. Antes la gente utilizaba los ‘voladores’ pero ahora utilizan estos, incluso los niños. Ahora es raro verlos por los caminos buscando un sitio donde poder ir al baño”, asegura Leah, otra vecina.

Según la ONU, en todo el mundo existen unos 2.400 millones de personas que no disponen de inodoros básicos y casi 1.000 millones -uno de cada ocho habitantes- defecan al aire libre.

Las niñas y las mujeres son especialmente vulnerables porque, cuando intentan buscar un lugar alejado donde poder ir al baño con un poco de privacidad, sobre todo por la noche, corren el peligro de ser víctimas de violación o abusos sexuales.

También los niños y las embarazadas están expuestos a un alto riesgo debido a los parásitos intestinales, que en muchas ocasiones se transmiten por la contaminación del suelo en áreas donde se práctica la defecación al aire libre.

Según explica a Efe uno de los responsable del equipo de Sanergy, Patrick Langat, el 90 % de las muertes infantiles que ocurren en Kenia están relacionadas con la falta de sistemas de saneamiento.

“Hay mucha gente que vive en estas áreas y que necesita ayuda. Sabemos que tienen interés en mantener la comunidad limpia para que los niños puedan crecer sanos”, asegura Langat.

Además de proporcionar retretes accesibles, su empresa se encarga de sacar los residuos fuera de la comunidad y dar la oportunidad a los vecinos de emprender un negocio.

También venden inodoros a propietarios de pequeños grupos de viviendas, donde los inquilinos pueden usarlos como parte del alquiler, o en colegios, donde la asistencia de alumnos ha aumentado un 20 % tras la llegada de los retretes.

Antes, por ejemplo, muchas adolescentes solían abandonar el colegio al no tener un baño donde acudir cuando les llegaba la menstruación.

Aunque para muchos ir al baño es algo normal y cotidiano, en otras partes del mundo los retretes pueden salvar vidas.

Jèssica Martorell

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