De Vargas -tras una conversación que mantuvo con el jefe de Gabinete Civil de la Presidencia, Juan Carlos López Moreira- solicitó a Ibarra que se aparte del cargo.
El saliente viceministro desató una gran polémica luego de que se le hayan robado armas de guerra de un vehículo blindado que estaba a su disposición. Posteriormente, declaró que necesitaba “más seguridad”.
Otro caso que causó revuelo anteriormente fue el “encontronazo” que tuvo con el titular de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Luis Rojas, tras la difusión del audio del narcotraficante Ezequiel de Souza, quien mencionó que Ibarra supuestamente recibía dinero cuando se desempeñaba como fiscal.
“Ante el cuestionamiento a mi gestión decidí dar un paso al costado”, refirió Ibarra a radio Monumental.
Agregó que no tenía la intención de perjudicar a De Vargas, ya que los últimos hechos derivaron en críticas también hacia la gestión del titular del Ministerio del Interior.
“Mi cargo es de confianza, está a disposición de quien quiera (...) Para no exponer ni que le reclamen a él por tenerme a mí, prefiero salir nomás (sic)”, manifestó.
Ibarra se encontraba en la casa de su madre, en el barrio Universitario de San Lorenzo, cuando se produjo el robo de las armas.
El lote se compone de una pistola Glock 17, un subfusil Famae, un fusil M4 y un fusil Galil, propiedad de la Policía Nacional. Las mismas fueron recuperadas al día siguiente luego de que las fueran puestas a la venta en las redes sociales.