Recuerdo que uno de los clichés favoritos de los cantantes telenovelosos era declararse “esclavos del amor” y “cautivos de la pasión”. Parecía que íbamos pasando la cursilería con la exaltación de “lo natural” y “la autenticidad”, hasta el punto de que en nombre de estos valores se impuso una crudeza grotesca de “las ratas inmundas”, “escorias de la vida”... que perturban la existencia de los “compositores” de turno... No pasarían de anécdotas sobre los dos extremos de una cursi subjetividad si no fuera porque este afán de sobreponer la posibilidad de expresión por encima de la realidad misma se extiende también a cuestiones mucho más serias.
Es difícil describir la frustración que tenemos algunos lectores que queremos conocer, por ejemplo, la verdad sobre lo que ocurre en Venezuela o el traspaso de mando en Argentina, para no hablar de temas locales. Va un ejemplo en son de protesta.
Una pena EFE y Reuters en cuanto a tendenciosidad al pintar “la era K” que, según la primera agencia, “devolvió al país a la senda del crecimiento”, dando a entender que, si bien los Kirchner tuvieron problemas con la prensa, la oposición, la Iglesia y los organismos multilaterales de crédito, los K siempre intentaron “concertar” con los “sectores progresistas”. ¿Qué es lo que “minaba la imagen” (solo la imagen) del matrimonio K en el poder por más de una década? ¿La corrupción? ¡Nooo!, tan solo los enfrentamientos con el “sector agropecuario” que representaría a los poderosos e inescrupulosos para un lector no compenetrado con la realidad de las severas restricciones y los impuestos a productos del agro, el déficit fiscal, la inflación, los superinflados subsidios a ciertos sectores no precisamente pobres de la sociedad, entre otras “grandezas” de los Kirchner.
Mientras tanto, la otra agencia describe a Macri como “frío empresario” y repite sobre él calificativos de sospechosa connotación como “jefe”, de “ambicioso proyecto”, acusado de “avaro”, “poco empático”, de “ríspidas relaciones”, beneficiario de la “clase alta”, capaz de dejar “desprotegida a la industria local”, asesorado por “neoliberales"; un hombre que según el subtítulo de un segmento de 13 líneas de su brillante exposición “objetiva” tiene como “Buenos logros” ¡que no realizó obras importantes en la ciudad y que “ha menospreciado la educación y la salud pública –dos símbolos del desarrollo argentino–"!, aunque (últimas 4 líneas del apartado) “sus votantes” reconocen las mejoras que logró.
¿Tendenciosidad, desinformación, difamación?... Noo, “libre expresión”.