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Mundo
viernes 11 de noviembre de 2016, 14:18

Policías integraban un "grupo de exterminio" y cumplían encargos de empresarios

Río de Janeiro, 11 nov (EFE).- Policías militares y altos mandos del cuerpo formaban parte de un "grupo de exterminio" que actuaba en el estado brasileño de Goiás, en el centro del país, que se ponían al servicio de terratenientes y empresarios, y que cometió al menos un centenar de homicidios, reveló hoy la Policía Federal.

Bautizada como "Sexto Mandamiento" (No matarás), la operación de la Policía Federal, en la que participaron 140 agentes, permitió desarticular esta organización criminal integrada por policías de Goiás.

La Justicia expidió 20 órdenes de detención, entre ellas la de Ricardo Rocha, responsable de la policía de Goiania, capital del estado, y ordenó registros para incautar armas porque en la organización hay agentes ligados al narcotráfico y la venta ilegal de armas y municiones.

La Policía Federal acusa a dos exsecretarios de Seguridad Pública de Goiás de estimular la actuación del grupo mediante la promoción de los policías involucrados en los crímenes.

El operativo de hoy es la segunda fase de una investigación iniciada en 2011, cuando fueron arrestados 19 policías, entre ellos el entonces subcomandante general de la Policía Militarizada de Goiás.

Las investigaciones permitieron establecer que la banda estaba vinculada con al menos dos muertes y dos desapariciones ocurridas en Goiás en 2010, pero la Policía sospecha que puede ser la responsable de al menos un centenar de homicidios.

Según la Policía Federal, el grupo paramilitar se dedicaba a la "práctica habitual de homicidios", cuyas víctimas, entre las que se encuentran "niños, adolescentes y mujeres sin relación con prácticas criminales", eran falsamente presentadas como delincuentes muertos en enfrentamientos con policías.

De acuerdo con la investigación, algunos de los crímenes se cometieron cuando los integrantes de la banda estaban de servicio y usando automóviles de la corporación, pero de forma clandestina.

"Al principio, mataban personas sospechosas de practicar crímenes, pero después comenzaron a matar a personas que no tenían relación. Mataban por los más diversos motivos" y "eran contratados por otros para matar", denunció la Policía Federal.

Según la investigación, la banda actuaba a las órdenes de "fazendeiros" (terratenientes) y empresarios del norte del estado.

Los pagos incluían tanto dinero en efectivo -al menos 10 millones de dólares según los cálculos de la policía-, intercambio de favores y financiación de campañas políticas.

La segunda fase de "Sexto Mandamiento" surge de la investigación sobre la muerte de un joven y la desaparición de sus dos primos mientras se bañaban en un río de la ciudad de Alvorada del Norte.

Los jóvenes eran sospechosos del robo de ganado en la hacienda (finca) de un importante empresario de la zona y fueron asesinados por este grupo paramilitar.

Según la Policía Federal, en los crímenes está involucrado el teniente coronel Rocha, cuya campaña para ser elegido como diputado del estado fue financiada por uno de sus "clientes".

Pese a las evidencias de la investigación, el vicegobernador de Goiás y secretario regional de Seguridad Pública, José Eliton, rechazó irregularidades en la actuación de la Policía y negó la existencia de "grupos de exterminio".

"Afirmo categóricamente: en el estado de Goiás no hay grupos de exterminio. La Policía de Goiás actúa con honestidad. Esta operación fue un espectáculo mediático", dijo Eliton, que expresó su "solidaridad" con Rocha y le confirmó al frente de la policía de la ciudad.

La desarticulación de este comando coincide con el escándalo provocado esta semana por el hallazgo de los cuerpos de cinco jóvenes desaparecidos en Sao Paulo y cuyas muertes se relacionan con guardias civiles.

Tres agentes han sido detenidos como sospechosos de participar en la emboscada que permitió a los asesinos acabar con los jóvenes, que salieron de la ciudad de Sao Paulo con dirección a una supuesta fiesta el pasado 23 de octubre y fueron encontrados en un descampado del interior del estado el 6 de noviembre.

Uno de los jóvenes fue asesinado a cuchilladas y apareció con la cabeza cortada mientras los otros cuatro fueron acribillados con armas utilizadas por la Policía.