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Opinión
domingo 16 de abril de 2017, 02:00

Perversiones goebbelianas

Arnaldo Alegre
Por Arnaldo Alegre

"Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan". (Joseph Goebbels, criminal nazi).

La enmienda promovida por el cartismo con la ayuda del luguismo, llanismo y oviedismo es profundamente autoritaria en su justificación, concepción y ejecución.

Es un proyecto que rehúye cualquier debate, pretende imponerse por la fuerza y vulnera las formas democráticas con propósitos personalistas.

No se trata solamente de un planteamiento político solitario. Es una seguidilla de maniobras viciadas que por el momento nada ni nadie puede detener.

La fraudulenta recolección de firmas, las campañas de desinformación pública, los ataques a la prensa, el hostigamiento personal y grupal a los que disienten y la aviesa red de mentiras que se montan y desmontan con sistematicidad hacen presuponer que el presidente Horacio Cartes quiere algo más que la reelección. Todos los indicios apuntan a que se trata de una apuesta de cuño reaccionario, en donde se usa la democracia para desmontarla, sacarla de contexto y reducirla a instrumento de ambiciones politicoeconómicas sectarias.

Cartes amoldó la ley desde el inicio de su aventura política. Lo hizo para postularse por la ANR y lo hace ahora para mantenerse en el poder. Siempre denostó la reelección, hasta que se lanzó tras ella.

En esa situación, cómo creer sus credenciales democráticas si nunca respetó las normas institucionales ni su palabra.

Además, la forma en que se manejaron los mensajes políticos en esta crisis es un indicativo de que tras el plan reeleccionario hay un esquema de contrainformación perverso, mendaz y profundamente antidemocrático.

Este tuvo tres ejes goebbelianos. La gente decide, la mayoría manda en democracia y el vandalismo opositor. Estos planeamientos están basados en mentiras descaradas o medias verdades circunstanciales. Es fácil desmentir estas falsedades: no se puede decidir sobre lo que está prohibido, la Constitución manda en la democracia y la reacción ciudadana (alentada por operadores aún no identificados) fue producto de la vandalización de las normas republicanas por parte del cartismo y sus secuaces.

Pero lo más autoritario y peligroso de todo lo vivido fueron el ataque al PLRA, el asesinato de Rodrigo Quintana y las burdas mentiras armadas en torno al hecho.

Esta semana sabremos si el autoritarismo resucita. Recemos por que no lo haga.

Felices Pascuas.