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Opinión
miércoles 21 de septiembre de 2016, 01:00

Pavão, la figura del año

Por Susana Oviedo, soviedo@uhora.com.py
Por Susana Oviedo

Si siguen las "entrevistas exclusivas" a Jarvis Chimenes Pavão, que ahora habla con cuantos medios de comunicación le solicitan, este señor calificará fácilmente como figura del año, si por parámetro se toma la cantidad de minutos y páginas obtenidos en los medios por una misma persona en el corto tiempo de una semana.

Si ya no lo logró, el hombre también está a punto de convencer a medio Paraguay de que en realidad es una persona bondadosa, temerosa de Dios; un verdadero converso.

De hecho, él mismo reconoció que sus malos pasos en el turbio mundo del narcotráfico y turbias conexiones fueron solo hasta el 2009.

Es más, si algunos medios no se hubieran tomado el tiempo de investigar y empaparse sobre el personaje que de pronto decidió desembuchar todo cuanto venía haciendo desde la prisión, en términos de acciones benéficas a favor de particulares y del Gobierno, fácilmente todos corríamos el riesgo de perder de vista de quién es realmente este hombre. Qué historia de muertes se le atribuye y cómo habría que tomar cada una de sus frases o las de sus abogados, a partir de su trayectoria criminal.

Cuando se trata de personajes como este, es particularmente clave el principio periodístico de poner a cada quien en su lugar, colocando en contexto al personaje y a todo cuanto este significa. Ciertos medios pasaron por alto esta parte.

Desde su lugar de reclusión, Jarvis Chimenes cuenta que proveyó gran parte del dinero de rescate para la liberación del joven Arlan Fick de manos del EPP, así como cuanta ayuda le ha estado solicitando el Gobierno para afrontar a los implacables miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo o mejorar las condiciones edilicias de la cárcel de Tacumbú.

De sus palabras se desprende que su encierro es apenas un accidente, y no le impide mantener sus redes de contactos en todos los niveles, incluyendo en la administración del Estado.

¿Debemos creerle?

Hay una fuerte inclinación a a creerle a él antes que a los referentes del Gobierno que tibiamente salieron a desmentirlo.

Y en este sentido, figuras como el ministro del Interior, el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, el nuevo ministro de Justicia y de las ex autoridades penitenciarias, por sus actuaciones, tienen una credibilidad tan frágil, que hasta un "barón de la droga", con cara de bonachón, se posiciona mejor ante la opinión pública. Tanto que nadie se creyó la versión que intentó instalar el Gobierno de que tiene planes de atentar contra el presidente Horacio Cartes. Si esto no es grave, ¿qué lo es?

Más aún si queda como dato aleatorio el que Pavão se está jugando sus últimas cartas para evitar ser extraditado a su país (Brasil), donde le aguarda otra condena de más de 17 años, cuando pronto termine de purgar aquí otra de 8 años.