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Opinión
sábado 26 de noviembre de 2016, 02:00

Padre Jarvis, que estás en la cárcel

Andrés Colmán Gutiérrez – Twitter: @andrescolman
Por Andrés Colmán Gutiérrez

Hay quienes creen que el poder se conquista ganando las elecciones y ocupando un mullido sillón presidencial, con una lujosa lapicera en la mano. Obviamente es la forma de poder político más visible, pero hay otro poder más oscuro y real, que se ejerce desde las sombras, aun tras las rejas de una prisión.

Un patético ejemplo de ese poder paralelo se ha evidenciado de nuevo en estos días, cuando la prensa reveló que los familiares del ganadero Félix Urbieta, cautivo en manos de una fracción del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), visitaron al capo narco Jarvis Chimenes Pavão, preso en la Agrupación Especializada de la Policía, a pedirle ayuda para lograr la liberación del secuestrado.

Entre quienes acudieron junto al procesado por lavado de dinero y asociación criminal, requerido además por la justicia brasileña por tráfico de sustancias estupefacientes, se encontraba el propio intendente municipal de Horqueta, Arturo René Urbieta, sobrino del ganadero secuestrado. Es decir, en su desesperación, la principal autoridad legal del municipio donde se produjo el secuestro reconoce que le parece más efectivo apelar a las conexiones de un poderoso jefe del narcotráfico, que esperar resultados desde el Gobierno, la Fiscalía, la Justicia o las fuerzas de seguridad.

El contraste se hace mayor cuando una de las hijas del ganadero secuestrado explica que fueron a hablar con Jarvis porque el presidente de la República, Horacio Cartes, no les respondió a un pedido de audiencia. Más allá de las razones que tenga el jefe del Ejecutivo, la imagen resultante es que el máximo referente del poder político aparece insensible y distante ante el drama de los Urbieta, mientras el referente del poder en la sombras aparece generoso y magnánimo.

En términos de resultados, también hay comparaciones odiosas: Según reveló el propio Jarvis, él tuvo éxito en un caso anterior, ayudando a la liberación del joven Arlan Fick de manos del EPP, en diciembre de 2014. En contrapartida, el Estado paraguayo no ha conseguido liberar hasta ahora a ninguno de los actuales retenidos por el grupo armado: Edelio Morínigo ya lleva 876 días de cautiverio; Abraham Fehr, 477, y Franz Wiebe, 123 días, a quienes se suma Félix Urbieta, 45 días.

Jarvis había demostrado su poder como amo y señor de la cárcel de Tacumbú, viviendo en una lujosa celda vip y manejando desde allí sus negocios, hasta que una pulseada con el hombre de la lapicera lo relegó a una celda más austera en la Agrupación Especializada. Roger Soares, delegado de la Policía Federal brasileña, asegura que igual sigue manejándolo todo por control remoto desde su actual prisión y hasta ha logrado levantar uno de los tres pedidos de extradición que pesan sobre él en la Justicia brasileña. Esperemos que no se le ocurra ser candidato en próximas elecciones.