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Arte y Espectáculos
domingo 4 de septiembre de 2016, 01:00

Nómadas del teatro pisan Paraguay

Por Sergio Noe

snoe@uhora.com.py

Los argentinos Marisa Maccagno y Luis Pecha, del grupo teatral Narrenorden, visitan Paraguay y contaron a ÚH que están de viaje por Latinoamérica desde el 2010.

Hace tres años decidieron embarcarse en la aventura de llevar sus puestas teatrales y sus narraciones orales y elegir una vida al más puro estilo rodante, a bordo de su Renault Trafic blanco, con el cual ya visitaron varios países del continente. Dentro del rodado llevan toda su vida: desde sus vestuarios, cables, luces, equipo de sonido y otros enseres de la escenografía hasta incluso sus títeres, su tesoro más preciado.

Cada decisión es clave para mantener un estilo de vida sobrio, combinado con la adrenalina y las sorpresas del día a día, llevando las artes escénicas a diversas latitudes.

Atesoran gratos recuerdos en su memoria de cada rincón visitado, que incluye Bolivia, Brasil, el norte Argentino, Paraguay, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, y México. “Nos falta visitar Chile y Honduras”, dice Marisa con humor.

Por segunda vez visitan el país y en esta ocasión lo hacen por invitación de la narradora Laura Ferreira, quien cursó la invitación para el Encuentro Internacional de Oralidad, que días atrás reunió a artistas de Colombia, Cuba y España.

VIDA RODANTE. Según Luis, la decisión de viajar en una casa de cuatro ruedas surgió como un desafío de intercambiar experiencias a nivel teatral.

“Salimos de viaje porque queríamos crecer artísticamente, tomando elementos de distintos países y culturas, visitando no solo las ciudades, sino también a las pequeñas comunidades rurales o aborígenes”, señala el teatrista.

Asegura que de cada viaje salen fortalecidos y enriquecidos, sumando estas experiencias vividas a su trabajo de tres décadas en las artes escénicas. Su compañera de viaje cuenta que trabajaron por años en Córdoba como actores, narradores y titiriteros.

“Somos sumamente curiosos y nos interesa aprender de otras culturas, y por eso viajábamos mucho por el interior de Argentina en nuestros inicios como actores. Pero un día Luis me dijo: '¡Extendamos estas fronteras y vámonos a un viaje sin regreso!'”, relata Marisa.

Tras optar por la vida rodante, regalaron todo lo que tenían en su casa, desde vestuarios y libros hasta obras de títeres enteras. “Al inicio, preparamos un espectáculo de tango y así inició la experiencia del viaje, que para nosotros es una universidad por el aprendizaje que conlleva”, señala.

Cada dos a tres meses deben adaptarse a la cultura de cada país que visitan, contactando con la cultura y los artistas de cada sitio.

De entre sus tantos recuerdos, rescatan su convivencia con aborígenes de Centroamérica. “Ingresamos a estas comunidades no en calidad de turistas, sino como uno más del lugar. Vivimos en sus casas y compartimos su comida. A cambio, ofrecíamos clases de teatro con los niños o bien, espectáculos de cuentos con los adultos. Así descubrimos la diversidad que hay en las culturas”, dice Luis.