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Opinión
martes 12 de septiembre de 2017, 02:00

La terna secreta

Fernando Boccia Torres – fernando-boccia@uhora.com.py
Por Fernando Boccia

Con la llegada de este Gobierno y la asignación de Enrique Riera como representante del Poder Ejecutivo, el Consejo de la Magistratura eligió el concepto de transparencia como caballito de batalla. Allá por el 2014 el ahora ministro de Educación repetía sin cesar que el cuoteo político terminaría de una vez por todas y que cada terna sería llenada con "un Messi, un Cristiano Ronaldo y un Iniesta" de los candidatos al cargo, cualquiera fuere.

Para esto, el Ejecutivo desarrolló un intrincado sistema de puntajes, basado en la carrera como abogado de aquellos que busquen ser jueces, fiscales o defensores públicos, y todo el mundo podría conocer cuántos puntos hizo cada candidato en todas las ternas. La idea era disminuir la discrecionalidad de la selección, eligiendo a los mejores puntuados y teniendo en cuenta, también, la "honorabilidad" de cada candidato.

La prueba de fuego del sistema impulsado por Riera fue la conformación de una terna para reemplazar el cargo dejado por Víctor Núñez al jubilarse como ministro de la Corte Suprema. Si bien los seleccionados obtuvieron buenas puntuaciones, no fueron precisamente los tres primeros en el ránking de puntajes, pero sí fueron tres colorados.

Aquella terna, aunque monocromática, mantuvo ciertos criterios de respetabilidad, eligiendo a tres candidatos que al menos se ubicaron entre los diez primeros de los 51 candidatos. Esta vez, con la terna para el fiscal general del Estado, todo está cubierto con un manto turbio.

La tan mentada transparencia, que hasta ahora enarbola el Consejo de la Magistratura, se resumió en la realización de audiencias públicas para cada uno de los 93 postulantes. Más allá de eso, no hubo mucho más. No se conocen puntajes, las recomendaciones del Tribunal de Honor, la calificación que tuvieron los candidatos en sus audiencias, ni siquiera cuáles criterios finalmente prevalecieron para la selección de candidatos. Solo sabemos que la terna, integrada por tres candidatos afines a Cartes, fue votada por unanimidad y eso, para este Consejo con amplia mayoría cartista, parece ser suficiente.

Resulta como mínimo curioso el giro de 180 grados que, a primera vista, dio el Consejo de la Magistratura en tres años. De pasar a anunciar el imperio de la transparencia y generar ronchas en los gremios judiciales, pasó a reinstaurar (¿alguna vez se fueron?) el cuoteo y el secretismo.

Ya son tres las organizaciones de abogados que solicitan acceder a toda la información relativa a la conformación de la terna. Quizás la Ley de Acceso a la Información Pública, uno de los hitos adjudicados a este Gobierno, sea la que revele lo que el cartismo en el Consejo de la Magistratura insiste en encubrir.