28 may. 2026

La señora realidad

Por Carolina Cuenca – ccuenca@uhora.com.py

Carolina cuenca

Es interesante que uno de los conceptos más manoseados ideológicamente sea la realidad. De qué sea ella y cómo se interactúa con ella depende mucho de nuestra conducta, nuestros aportes, nuestras excusas.

Por razones históricas e histéricas que no vale la pena detallar aquí es evidente que una parte de eso que nos ocurre en el día a día está hoy censurado o por lo menos reducido o ignorado por quienes nos informan sobre la realidad. Ojo, no cuestiono el rol de los periodistas, solo digo que es bueno generar pensamiento y opinión sobre todos los factores que componen la realidad, eso que ocurre en verdad.

Si incluso la normalidad sicológica se mide en términos de saber interactuar asertivamente con la realidad, creo que merecemos una educación y sistemas informativos que apunten a ello.

Un factor importante para comenzar a conocer y relacionarnos realistamente es la pregunta. Pero, casi siempre, la realidad nos la dan envuelta, encajonada y fragmentada. Y cuando queremos interrogarnos sobre ella no siempre sabemos cómo.

Reemplazar la pregunta por una idea, una utopía o un somnífero es cómodo y sería suficiente si no fuera porque hay otros factores que intervienen en nosotros como lo son la razón, el deseo y el corazón. ¿Y qué pasa cuando la razón, el deseo y el corazón están anestesiados, adormilados? Nos manipulan desde el poder de turno. Es el drama de nuestro tiempo.

¿Cómo despertar y zafar de este sistema, superar las apariencias y recobrar la libertad? Ayer, cuando paró el colectivo en que viajaba porque se pinchó la rueda volvió a ocurrir. Una ráfaga de conciencia. Lo automatizado era la protesta, el malhumor.

Pero la pregunta surgió ante un fenómeno: unas 20 personas que una a una fueron bajando, observaron la rueda y esperaron casi en absoluto silencio el siguiente bus. Era evidente que el chofer condujo hasta donde pudo su camión en estado deplorable, que estaba compungido igual que nosotros... Y ante la evidencia el deseo, la razón y el corazón se sosiegan.

Podemos discutir mucho sobre lo que deberíamos haber hecho, pero lo cierto es que el silencio es un acto que evoca el misterio de nuestra humanidad. Incluso, puede ser el detonante de un proceso que nos devuelva la mirada libre ante lo que ocurre.

Me provoca reverencia al igual que otros fenómenos que sí existen aunque estén muy censurados de la opinión pública, me refiero al sacrificio y a los milagros.

La realidad está hecha de todos estos factores por eso es positiva, y aunque a veces duela e incomode, vale la pena mirarla de frente y hacer cuentas con ella.