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Opinión
miércoles 18 de mayo de 2016, 01:00

La mala educación y la impronta stronista

Por Susana Oviedo – soviedo@uhora.com.py
Por Susana Oviedo

El retiro de una placa que recordaba a cualquiera que llegaba al Colegio Técnico Nacional (CTN) que esa institución fue construida e inaugurada por el general Alfredo Stroessner, responsable de una de las dictaduras más longevas y sanguinarias del Cono Sur, fue aplaudido y recriminado a la vez.

En el debate público que originó esta acción protagonizada por alumnos del colegio surgieron numerosas voces que cuestionaron la forma en que se ejecutó el retiro de la placa, y que piden sanciones contra los estudiantes involucrados, además de la restitución del material.

En una nota dirigida al director del CTN, un grupo de padres calificó de vandalismo y delito la remoción del distintivo de metal, además de "falta de respeto y educación" las expresiones de burlas de los chicos involucrados en el acto simbólico.

El hecho fue cometido "mediante fuerza física y objetos punzantes", cuestiona la nota remitida al director del colegio por un grupo de padres.

¿De qué otra manera se puede remover una placa así del muro al que estaba adherido?

Además, ¿qué tipo de expresiones esperaban que dijesen los estudiantes? ¿Acaso pretendían loas, hurras y agitar de pañuelos colorados o, quizá, un acto cultural?

A este grupo de padres –y seguro también a algunos profesores– les preocupó más la forma y no el fondo de la cuestión.

Los jóvenes demostraron tener mayor conciencia y capacidad para identificar la raíz de muchos de los males que padece el Paraguay del presente. Entre ellos, el de la educación y con este, la pesada herencia en malos presidentes, ministros mediocres, maestros sin pensamiento. Además de una creativa y generalizada predisposición a la deshonestidad, que ha generado asombrosos mecanismos de corrupción. Estos fueron pergeñados y probados con éxito durante la dictadura, y se perfeccionaron en los últimos 27 años, de manos del sistema que permanece firme.

Los alumnos que retiraron la placa hicieron algo que generaciones anteriores no se animaron a hacer o que ni siquiera vieron necesario hacerlo, porque nadie les habló de la dictadura ni de las violaciones que cometieron el general y sus ministros. Stroessner aún reluce en muchas placas de bronce e instituciones.

Las reacciones en contra del gesto de los jóvenes del CTN reafirman que el stronismo está vivo. Y lo está gracias al sistema educativo vigente que no forma ciudadanos con memoria histórica y democráticos.

Los chicos ejecutaron una de las recomendaciones de la Comisión de Verdad y Justicia, que es desmantelar monumentos públicos y eliminar nombres de lugares públicos de personas consideradas responsables de violaciones de derechos humanos. O sea, Stroessner.

En tanto que la actitud de los padres que los cuestionan reafirma la urgencia de transformar el sistema educativo.