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Opinión
lunes 3 de julio de 2017, 02:00

La fragua de un país

Blas Brítez - Dedalus729
Por Blas Brítez

–¿Cómo es su nombre?

La voz de la mujer le llegó como un haz de luz en medio de la oscura multitud. La intersección de las calles Estados Unidos y Teniente Fariña se había ido llenando de gente, a pesar del fresco y de la lluvia. No era una noche calurosa, aunque era verano. Minutos antes, dos hombres de civil se abalanzaron sobre él, despegándose del poste del alumbrado público. "¡Entréguese, bandido!", le impelió uno, mientras lo pateaba. El otro trataba de encañonarlo con el arma, pero no podía más que dar culatazos en el aire. Con forcejeos, con gritos y acicateándolos con el paraguas, se oponía a su secuestro el hombre que, en el fragor de su resistencia, pedía que alguno avisara a su familia lo que estaba sucediendo. Pero había olvidado dar su nombre: Carlos Luis Casabianca (1927-2015). Era el 16 de enero de 1960.

Años después, el dirigente comunista se enteraría que aquella voz ubicua que le preguntaba su nombre –acaso para que salvara su vida– era la de una ilustre vecina del barrio San Roque de Asunción: la escritora Josefina Plá.

Este pasaje de la vida de Casabianca –quien el 3 de mayo pasado hubiera cumplido 90 años– está narrado por él en Clandestino y bajo agua. Crónicas del pueblo insurrecto (2012). Lo recordé luego de que fuera liberado y sobreseído provisionalmente el periodista, docente universitario y miembro del Comité Central del Partido Comunista Paraguayo Pedro Espinoza, aprehendido en diciembre pasado junto a Dora Meza, acusado de tráfico de drogas.

Dora, pareja de Pedro en el momento de la detención, es hermana de Aldo y Magna Meza, militantes del EPP, grupo armado cuyas acciones ha pretextado Horacio Cartes para militarizar Concepción, San Pedro y Amambay, y crear la dispendiosa, inocua y represiva Fuerza de Tarea Conjunta. A pesar de sus amenazas grandilocuentes, desde que Cartes asumió la presidencia, el EPP y el crimen organizado le han marcado "la hoja de ruta". En su informe de gestión, leído mientras Espinoza era liberado, no hubo alusión a dicha "hoja de ruta".

Aquel parentesco ha sido todo el delito de Espinoza y Meza. La fiscalía pidió el sobreseimiento definitivo para él y la mujer, luego de comprobar que fueron plantados 45 kilos de marihuana en la casa en la que vivían, en Ciudad de Este. Organizaciones sociales denunciaron, desde un primer momento, el proceder policial; y responsabilizaron del hecho al entonces viceministro de Seguridad Jalil Rachid, hoy postulante a fiscal general del Estado. Hasta ahora no se ha investigado de dónde ha venido la orden para la fragua de pruebas, una práctica corriente en el Paraguay "maravilloso" que describió Cartes en el Congreso.

Un país inseguro es aquel en el que el propio Estado conculca derechos básicos de sus ciudadanos, sobre todo de los opositores a un régimen. El país en el que fue secuestrado y torturado Casabianca, y en el que fue apresado Espinoza.