23 de agosto
Miércoles
Despejado
24°
32°
Jueves
Despejado
25°
35°
Viernes
Despejado
23°
35°
Sábado
Muy nublado
20°
34°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
martes 6 de junio de 2017, 17:18

La desinformación y los mitos frenan la donación de órganos en México

A Carolina Silva la generosidad de su hermana le dio otra oportunidad de vivir. Una insuficiencia renal que apareció tras sus dos embarazos, por un estreptococo que le atacó cuando era pequeña, derivó en problemas renales que le llevaron a necesitar un trasplante de riñón.
EFE

Hoy, 21 años después de esa "experiencia de vida", como Carolina llama a este procedimiento, asegura que su vida ha sido normal, con un par de hijas que han terminado la universidad y una donante que también tiene una calidad de vida normal.

No obstante, la de Silva es una historia de éxito menor. "En México, no hay cultura de la donación. Hoy en día, más de 20.000 pacientes están a la espera de un trasplante y algunos de ellos, seguramente, no tendrán la posibilidad de conseguir un órgano sano y sobrevivir", explica.

De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), el número de donadores en México en 2016 fue de solo 4,03 por cada millón de habitantes.

En tanto, el número de trasplantes en México fue de 1.986 de personas fallecidas y 2.129 de vivos en 2016. Desde 1963 se realizan trasplantes en el país y desde entonces se han practicado unos 40.000.

Según el Cenatra, los órganos más demandados son el riñón y el hígado, debido a la elevada incidencia de obesidad y diabetes en el país.

En el marco del Día Mundial de los Trasplantados, Carolina Silva, presidenta del voluntariado del Hospital General de México, admite aún existen muchas cuestiones que frenan la donación de órganos.

"El problema es la falta de información, de cultura. Es un tema que no se platica en casa. Cuando se piensa en la muerte, se piensa en las cosas materiales, pero no en qué queremos que pase con nuestros órganos después", asegura.

Del mismo modo, admite que la religión ha sido un punto difícil de vencer pues muchos "piensan que tienen que llegar con el cuerpo completo al cielo", pero no "que pueden ayudar a salvar vidas y esa es una manera de perpetuarse".

En materia de legislación, también se ha logrado conseguir que la donación sea obligatoria, tal y como sucede en países como España, líder mundial en donación de órganos.

El país europeo contempla en su legislación que se respete la voluntad del fallecido de donar o no sus órganos.

En México "es necesario contar con el consentimiento de un familiar, aun cuando el fallecido haya expresado su deseo de donar órganos. A la familia le cuesta trabajo decidir y eso se ha convertido en un freno para salvar vidas", admite.

Carolina señala que los mitos que rodean a la donación de órganos han hecho que las cifras de trasplantes de órganos no aumenten.

Por ejemplo, existe la creencia de que "solo la gente joven puede donar y, si bien es cierto que sus órganos son mejores, también hay gente mayor que ha tenido muchos cuidados y tiene órganos que sirven para salvar otras vidas".

Asimismo, se cree que la calidad de vida de un donador vivo se ve mermada tras un trasplante.

"Yo llevo 21 años trasplantada. El riñón me lo donó mi hermana, a quien agradezco su valentía y la oportunidad de vida que me dio. Mucha gente cuando me ve no cree que sea trasplantada, porque esperan verme enferma, pero la realidad es que no es así", señala.

Además, la cuestión económica se ha vuelto en contra de los pacientes, ya que tan solo los protocolos para ver la compatibilidad van de los 10.000 a los 12.000 pesos (entre 546 y 656 dólares) en un lugar como el Hospital General.

Una cirugía de trasplante puede alcanzar los 50.000 pesos (2.730 dólares) en un hospital público, mientras que los medicamentos para garantizar que el cuerpo no rechace el órgano donado pueden costar, en promedio, 18.000 pesos (985 dólares) mensuales.

Es por ello que Carolina enfatiza en la importancia de informarse no solo del tema de la donación, sino de llevar una buena calidad de vida para que, en caso de ser necesario, haya posibilidad de ser candidato a donar órganos.

"Recibir algo como esto (un órgano) no hay forma de pagarlo, no hay dinero que pague una cosa así. Lo único que me queda es cuidarme, no fallar con mi medicamento, tener una vida fuera de excesos", dice.

Por último, invita a la gente a platicar sus deseos de ser donante con su familia y, en la medida de lo posible, dejar constancia de ello en un documento oficial o la Tarjeta de Donador Voluntario del Cenatra, la cual se puede obtener a través de la página web del organismo.