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Economía
martes 5 de septiembre de 2017, 01:00

Formolización y formalización

Antonio Espinoza, socio del Club de Ejecutivos

El formol es un compuesto que se utiliza para preservar tejidos animales, para la conservación de especímenes en museos y para embalsamar. La formolización es –en la biología– un procedimiento para que las cosas no cambien, que queden tal como están.

La formalización es un proceso, anhelado por las autoridades –según manifiestan–, mediante el cual los ciudadanos van adecuando sus actividades económicas a las leyes y normas vigentes, particularmente en lo tributario y laboral.

Entre las dos palabras hay una diferencia de solo una letra, pero gran diferencia entre sus respectivas acepciones. Para ilustrarla, vale una anécdota:

En Tavaí, Caazapá, Ramón es propietario de un taller mecánico. Nadie nunca le había pedido –y por consiguiente nunca se preocupó en conseguir– facturas legales. Cuando una empresa forestal multinacional se instaló en la zona, con un importante parque de maquinaria, le dijeron que le podrían dar trabajo siempre que pudiera expedir comprobantes legales.

Ramón consultó con su compadre Catalino, contador en San Juan Nepomuceno, y este le ayudó a inscribirse en la SET como persona física y obtener su RUC. Con esto pudo comenzar a trabajar con la empresa forestal, y también con otras. El volumen de trabajo del taller creció rápidamente, a tal punto que Ramón tuvo que contratar a tres operarios, entre ellos su hijo Mauri, que había concluido el ciclo básico.

Un día Mauri le dijo a su padre, "Papá, ¿por qué no asegurás a los muchachos en IPS? Así pueden tener seguro de salud para ellos y sus familias, y también para su jubilación. Te va a costar un poco, pero vas a dormir más tranquilo si no tenés que preocuparte por si se enferman o tienen un accidente en el taller".

Ramón fue de nuevo a consultar con su compadre Catalino. "Está muy bien que les des el seguro de IPS a tus mecánicos, pero tenés que prepararte para varios trámites". A continuación, pasó a explicarle los pasos a seguir:

"Primero, tenés que inscribirte como empleador, con una declaración jurada, que tenés que presentar en la oficina de IPS aquí en San Juan o en Caazapá, junto con fotocopia de tu cédula, fotocopia autenticada de tu RUC y constancia de tu inscripción en el RUC, todas autenticadas por escribano", le explicó.

"Después, tenés que comunicar el ingreso de cada uno de tus empleados por internet, y también mensualmente levantar tu planilla de salarios. El aporte, que tenés que pagar en un banco todos los meses, es en total 25,5% del sueldo de tu gente. Como no tenés computadora ni internet en tu taller lo que más te conviene es contratar un servicio para hacer todos estos trámites. Y para dar ingreso a tus empleados, cada uno tiene que hacer un examen médico, que vos tenés que pagar", acotó.

También tenés que inscribirte en el Ministerio del Trabajo, y hacer rubricar tus libros de empleados, de salarios y de vacaciones, que tenés que completar mensualmente y levantar por internet una vez al año. Para inscribirte, necesitás fotocopias de tu cédula, de tu inscripción en IPS, de comunicación de número patronal de IPS, y de tu inscripción en el RUC, también autenticadas por escribano. Conviene que contrates un servicio, porque si fallás o te equivocás, te vienen con multas que dan calambre".

"Te agradezco, cumpa, voy a pensar un poco", se despidió Ramón.

A todos nos conviene la formalización de la economía, y no la formolización del statu quo por excesivos e innecesarios requisitos burocráticos y duplicaciones de documentos. Para lograrlo, estimulemos a nuestras autoridades para simplificar los trámites y alivianar la pesada carga que representan, especialmente para los micro y pequeños empresarios.