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Arte y Espectáculos
lunes 14 de noviembre de 2016, 16:18

Fito Páez y la alegría en los corazones paraguayos

VIDEO. Fito Páez ofreció una vez más un show fenomenal para todos sus fanáticos, los de siempre, quienes incluso llegaron en familia hasta el íntimo espectáculo desplegado en el salón de convenciones de la Conmebol. El rosarino brilló y se fue merecidamente ovacionado.
Por Pedro Lezcano

El mítico artista argentino brindó lo mejor de su repertorio a un masivo gentío que llegó hasta Luque para agasajarlo, como excusa, por los 30 años de su segundo disco Giros. Con sus luces y sombras, el show estuvo verdaderamente a la altura de las circunstancias.

Fito abrió el espectáculo tal y como empieza el álbum lanzado en 1985, desatando con ello la euforia de los concurrentes, quienes cantaron todos los temas del compositor a lo largo de las dos horas que duró el encuentro.

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Recién comenzada la función, Páez demandó que le ajustaran el sonido, luego de sufrir también un pequeño desfasaje técnico, hecho que causó cierto disgusto en el artista, situación totalmente comprensible y que igual fue superada gracias el cariño que el auditorio no dejaba de enseñar.

Fabiana Cantilo también agregó lo propio, con un rol poco protagónico, pero ofreciendo con su incomparable voz femenina un suave colchón para los coros de canciones épicas como "Polaroid", tema salido de otro disco pero que, según el mismo don Rodolfo, había sido escrito inspirado en la dama como musa. Los demás melómanos sobre el escenario no supieron ser más que puro brillo.

RECUERDO. En un instante mágico, el rosarino recordó también aquel memorable concierto que hoy vive en los anales del rock paraguayo, aquel festival que reunió a los más virtuosos del ramo ya en la agonía de la dictadura de Alfredo Stroessner, en la ciudad de San Bernardino (1988).

LA DESPEDIDA. Con "Mariposa tecknicolor" empezó la despedida. El recital llegaba entonces a su momento más álgido, la gente bailaba, saltaba y preparaba su corazón para recibir la alegría del último tema.

Casi sobre el final, el tenor expresó que "se vienen tiempos difíciles y que hay que saber ponerle pecho", en clara referencia a cuestiones políticas internacionales. El salón se transformó en un estadio y la "barra de Fito Páez" se rindió al orfeón del momento.