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Opinión
domingo 15 de mayo de 2016, 01:00

Estudien, ¡pendejos!

Por Arnaldo Alegre
Por Arnaldo Alegre

Imberbes, pendencieros, mantenidos. Qué se creen al querer venir a enseñarnos educación cívica. Acaso vieron a sus mayores saliendo a las calles para repudiar la corrupción endémica, la inseguridad rampante y la pésima administración de los políticos mediocres, ladrones y caraduras.

50 años avalamos de una u o otra manera a un partido prebendario, corrupto y sustentador de dictadores. Y después de un interludio con el obispo libidinoso y el florero sediento, volvió ese mismo partido colocando en el poder a una persona que jamás en su vida votó y que su único mérito es tener dinero para comprarlos. Ven cómo sirve en este país la educación cívica.

Hagan como nosotros. Si queríamos suspender las clases organizábamos un ameno moquete entre distintas secciones de un mismo curso mientras los profesores celebraban el Día de la Amistad. Y al llegar a casa nuestros padres nos volvían a agarrar por haber osado molestar el festejo de nuestros festivos catedráticos. Comunidad educativa, tu abuela. El stronismo nos enseñó a ver méritos en el latrocinio, el silencio temeroso y la desunión fratricida. Y ustedes quieren venir a enseñarnos lo contrario. ¿Pende tarova, pio?

Qué es eso de querer marcar la agenda pública. Atrevidos hijos de comunistas, apátridos y legionarios. Estudien, aprendan sus recitados y no protesten. Así, cuando crezcan, les estarán esperando trabajos de calidad en los cientos de súper y shoppings que estamos construyendo para su futuro, desagradecidos. Al entrar al fascinante mundo de los cajeros, repositores y recepcionistas se darán cuenta de que ahorrando mucho y siendo sumisos, en diez años de esfuerzo ya podrán alquilar su propio departamentito.

Alborotadores de pacotilla. La pobre Marta Lafuente se dedicó durante su administración a cuidar los recursos del Ministerio; por eso durante dos años y medio no gastó ningún guaraní para refaccionar los colegios que (comunistas como ustedes) se venían abajo al dos por tres. La verdad es que ustedes, los colegios que se caían y la realidad no entienden nada de los grandes delineamientos educativos que se discutían en los altos cenáculos del Ministerio, en donde la honestidad no dejaba entrar a nadie, incluyendo a la eficiencia.

Esta es la mejor época de la historia de la humanidad para el autoerotismo idiotizante y ustedes quieren perder el tiempo discutiendo la calidad educativa y dando ejemplo de comportamiento cívico y madurez. Desubicados, gracias.