El contralor Enrique García asumió su cargo el 2 de noviembre de 2016 y, en menos de un año, modificó dos veces la estructura orgánica y funcional de la Contraloría General de la República. Los cambios se dieron “conformes con las políticas de mejora continua, modernización e innovación, impulsadas en el marco de sus funciones y atribuciones”, dicen las resoluciones firmadas por García.
Desde el 2008 estuvo vigente la Resolución 524, firmada en su momento por el entonces contralor Augusto Airaldi, con cuya estructuración la Contraloría contaba con 50 direcciones, incluyendo las de áreas.
Con los cambios realizados, la cantidad de direcciones y jefaturas aumentó considerablemente en el ente, todas ellas ocupadas por cercanos al contralor. Uno de los casos es el de la privilegiada Lizza Benavente, directora de Coordinación de Análisis y Gestión, quien fue beneficiada con millonarios viáticos, incluso hasta sin realizar viaje alguno. Recibió más de G. 17 millones por ir a Madrid
Se crearon direcciones que no existían, como la ocupada actualmente por Norma María Martínez, en el Gabinete de García.
La Contraloría cuenta actualmente con 73 direcciones de áreas y 74 jefaturas.
La primera modificación hecha en la era del actual contralor fue en marzo de 2017, y posteriormente, en octubre del mismo año, se hizo la segunda, aumentando de manera considerable las direcciones.
ASESORÍA EXTERNA. Cabe recordar que Norma María Martínez fue nombrada funcionaria permanente en la Contraloría solo tres días antes de que venciera su contrato como asesora externa.
El 22 de noviembre, el contralor García nombra a Martínez como funcionaria permanente con la aclaración en la resolución de nombramiento que su antigüedad es a partir del 27 de noviembre de 2017.
La mujer fue designada directora general del Gabinete del contralor con un salario que supera G. 15 millones. Por la asesoría externa, que consistió en la elaboración del manual de funciones y procedimientos del Gabinete de la Contraloría, cobró la suma de G. 180 millones.
Sobre esta situación los miembros del sindicato de funcionarios de la Contraloría criticaron el hecho de que teniendo una Dirección de Planificación e Informes, que es la encargada de elaborar la organización y los procedimientos de la institución, no fue dicha oficina la encargada de elaborar el manual.
“Por qué a esa misma dirección no se le encomendó el trabajo de elaborar el manual de funciones, por qué gastar sumas de dinero para contratar a una empresa externa”, lamentó Raúl Meza, miembro del sindicato.