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Opinión
lunes 11 de septiembre de 2017, 01:00

El modelo de universidad, esa es la cuestión

Sergio Cáceres Mercado – sergio209@lycos.com
Por Sergio Cáceres Mercado

Luego de que la UNA, la UNE y otras universidades estatales fuesen protagonistas en 2015 y 2016 de largas luchas estudiantiles contra la corrupción de sus autoridades, este año le toca a la Universidad Católica (UC) sentir la fuerza rebelde de sus estudiantes. Pero hay más diferencias que semejanzas entre ambos levantamientos, lo que en el fondo tiene que ver con lo que entienden las partes por universidad.

La diferencia fundamental es que la Universidad Católica no es democrática en esencia, pues la Iglesia Católica no lo es. Aunque en un momento dado la Iglesia paraguaya y la UC hayan sido baluartes en contra de la dictadura militar, e incluso hayan pedido y siguen pidiendo por el desarrollo de la democracia, ambas no lo son y no lo serán nunca. En esto tienen razón los que están en contra de las reivindicaciones de los estudiantes que han tomado la Facultad de Filosofía.

Otra diferencia es que los estudiantes en lucha solo pertenecen a una facultad, el resto se mantiene ajeno. Es que el Rectorado y la Facultad de Filosofía están fuera del campus, y la toma de tal edificio no afecta al campus, excepto a la Facultad de Derecho, cuyos estudiantes en mayoría están también en contra de las reivindicaciones (en estos tiempos, ¿alguien vio alguna lucha estudiantil que haya empezado en una Facultad de Derecho?).

La UC es la única de gestión privada que de tanto en tanto tiene levantamientos estudiantiles internos. Ninguna otra universidad privada ha visto algo semejante en sus aulas. ¿A qué se debe esto?

Para mí la respuesta debe manejar varios matices: por un lado, su Facultad de Filosofía tiene una tradición de lucha mantenida por muchos de sus docentes, amén de que una Facultad de este estilo es propiciadora de pensamiento crítico (y la UNA y UNE saben bien esto).

Pero en estas diferencias entre la naturaleza de las luchas, hay una semejanza que no se debe olvidar: en todas son protagonistas los estudiantes. Aunque la universidad sea católica o, lo que es lo mismo, no democrática, no se puede pedir que los estudiantes sean sumisos y se callen ante las injusticias, como arguye ingenuamente el ex decano Ilde Silvero. Es absurdo pretender que los jóvenes no sean rebeldes, aunque si se puede lograr mantenerlos dormidos al no haber discusión política, ni investigación ni tradición de lucha como se da en todas las universidades privadas del país. Pero la Facultad de Filosofía de la UC tiene todo aquello y más.

Así que estos levantamientos seguro pondrán en ascuas a los obispos, acostumbrados a ser obedecidos sin discusión en una institución que ellos mismos admiten es verticalista por naturaleza; pero dan esperanzas a muchos otros, sean docentes, padres o ciudadanos de a pie que prefieren estudiantes que no se callan antes que borregos. En esta lucha de resistencia, la Iglesia tiene todas las de ganar porque como institución política tiene milenios de experiencia y su poder es inmenso. Es probable que los estudiantes sean derrotados, pero simbólicamente su pelea será muy significativa. En nuestra sociedad, tener ejemplos de jóvenes que luchan por sus ideales es cada vez más escaso, de ahí su importancia trascendental.