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Opinión
domingo 10 de septiembre de 2017, 01:00

El escriba de Dios

Arnaldo Alegre
Por Arnaldo Alegre

La tarde estaba pesada y el trabajo se hacía engorroso. El tedio tensaba el clima y la tragedia acechaba oculta entre el cansancio y el hastío. Eran las 14.00 del sábado. Dios estaba apurando en su trono celestial el trabajo del fin de semana para poder disfrutar del domingo –nunca mejor dicho–: su día.

Dispensaba capacidades y miserias tejiendo el destino de sus hijos recién nacidos antes de despacharlos al mundo terrenal. Un amanuense medio incompetente le leía las virtudes y defectos de que dotaba a cada vástago y él decidía dónde debía nacer.

–Conciliador –leía el escriba–, culto, blanco, educación universitaria y con aspiraciones en el negocio bancario.

–Suiza.

–Atlético, de raza negra, aspiraciones deportivas, un enorme ego y conflictos raciales no resueltos.

–Estados Unidos.

–Blanco, atlético, con sangre irlandesa, conservador, medio racista y con intenciones de servir como policía.

–Estados Unidos... Mejor no, trató de corregirse Dios.

–Ya es tarde –interrumpe casi impertinente el amanuense–, es obra de Dios y no puede cambiarse.

"¿A este me envió Satanás?", dice molesto para sus adentros. Luego alza el tono de voz y agrega:

–Al menos que no se conozcan.

–¿Seguimos?...

–Sí –subraya fastidiado.

–Hablador, con ínfulas de europeo venido a menos, pretencioso, aunque creativo y, a veces, hasta agradable.

–Argentina.

El aire se espesa aún más porque Dios sabe lo que dirá su ayudante.

–Tu trabajo es fácil y, pese a ello, desordenado y con consecuencias desagradables. En síntesis, a veces jode la vida a la gente –irrumpe el escribiente.

Dios está a punto de sepultar cielo y tierra en un mar de furia divina. En tono desagradable añade:

–Ahora usted hace mi trabajo y yo el suyo.

–Con ese carácter –susurra el secretario– ahora entiendo lo de tu hijo.

–¿¿¿¡¡¡Qué!!!???

–Nada. Lo escucho.

–Okey, leo las virtudes y defectos, y usted designa la nación. Honesto, democrático, inteligente e incorruptible.

–Paraguay.

–Noooo... Bueno, dótele aunque sea de paciencia y resérvele un lugar seguro en el cielo, porque este hijo la va a tener complicada.

–Deme una última oportunidad, por favor.

–Okey. Político carismático, adorado por las masas, inteligente y ambicioso. Con un discurso democrático, pero escondiendo dentro suyo un enorme despotismo militarista, violencia sin par y odio enorme hacia sus vecinos.

–Alemania.

–¡¡¡Noooo!!! ¿Qué hizo pedazo de animal?...