La ley impulsada desde el Poder Ejecutivo ya había sido sancionada por el Congreso luego de que los parlamentarios que estaban en contra solo alcanzaron 15 de los 30 votos que necesitaban para rechazarla y enviarla al archivo.
Esta normativa aumenta la protección, los beneficios y las exenciones tributarias a capitales extranjeros que lleguen al país para instalar industrias.
Aunque el senador por el Partido Democrático Progresista (PDP), Arnaldo Giuzzio, advirtió que el proyecto no contempla ningún tipo de generación de empleo. Consideró que establece beneficios impositivos para las empresas inversoras.
La ley cuenta con una invariabilidad por diez o más años en el pago del impuesto a la renta para capitales que van desde USD 50 millones.