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Opinión
domingo 4 de diciembre de 2016, 01:00

¿Dónde está la corrupción?

Luis Bareiro – TW: @luisbareiro
Por Luis Bareiro

El gerente tabacalero José Ortiz, devenido en vocero de facto de la Administración Cartes, ha estado recorriendo radios para denunciar una supuesta campaña emprendida por este diario para minar la imagen de trasparencia y honestidad que –a su criterio– proyecta el Gobierno.

La campaña, según Ortiz, consiste en la serie de publicaciones sobre las empresas privadas vinculadas con algunos de los principales colaboradores del presidente y la suerte que han tenido en feliz coincidencia con el tiempo que llevan sus accionistas en el poder. Una y otra vez, al referirse a estos casos, Ortiz se preguntó si acaso suponían alguna forma de corrupción.

Entiendo la confusión del gerente de Cartes y enseguida les diré por qué. Pero antes conviene recordar qué supone la corrupción y refrescar la memoria sobre los casos revelados por el diario. La corrupción tiene varias acepciones, pero cuando se habla de corrupción en organizaciones públicas consiste básicamente en la utilización por parte de sus administradores de las funciones o medios de estas en provecho económico o de cualquier índole.

El diario reveló que el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia y probablemente el hombre más influyente del Gobierno, Jorge López Moreira, se convirtió bajo la Administración Cartes en accionista de la petrolera que tiene la mayor cantidad de permisos de prospección de petróleo en el Chaco. Notablemente, López Moreira fue designado, por decreto, coordinador de las políticas energéticas del país. Toda la información que tenga el Estado y todos sus proyectos con respecto al tema petrolero pasarán por sus manos, incluso antes que por las del presidente. Es información que no tendrán sus competidores. ¿Es eso corrupción?

ÚH reveló además que López Moreira es propietario de una compañía de seguros que, pese a tener una calificación relativamente baja, experimentó un enorme crecimiento en los últimos años, y que entre sus clientes aparece una treintena de empresas constructoras que coincidentemente habían sido adjudicadas con contrataciones del Estado.

¿Es posible que esta compañía de seguros maneje información sobre qué proyectos licitará el Estado antes que sus competidoras de forma a ofrecer anticipadamente sus servicios a las potenciales oferentes? ¿Contratar a esa aseguradora puede darles a las oferentes acceso a información privilegiada que les facilite ganar la licitación? Por supuesto que es posible. Y si esto ocurriera, ¿sería corrupción? Absolutamente. ¿Es, pues, relevante la publicación periodística? Sin la menor duda.

Obviamente, no se puede probar que esto esté ocurriendo, pero menos aún garantizar que no, o que no ocurrirá. El escenario creado es propicio para la corrupción, ese es el punto. Y de esto trata la supuesta campaña que denuncia Ortiz. El hombre cree equivocadamente que solo es corrupción cuando se trata de un hecho tipificado como delito. Pero entiendo su confusión. Ortiz es gerente de un negocio donde solo uno de cada diez cigarrillos que produce se consume en el país. El resto se fuma en el gigantesco mercado negro del Brasil. Estoy seguro de que Ortiz tiene todos los papeles que prueban que todos esos cigarrillos los vendió acá. Lo que hicieron los compradores con ellos no es su problema. Por eso es lógico que pregunte dónde está la corrupción.