El documento introduce a los partidos y movimientos políticos, alianzas electorales y concertaciones a las obligaciones, las actuaciones y los procedimientos para prevenir e impedir la utilización del sistema financiero y de otros sectores de la actividad económica para la realización de actos destinados al lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.
La iniciativa fue presentada por el liberal Jorge Ávalos Mariño y en la primera vuelta fue rechazada por la Cámara de Senadores.
El encargado de defender el proyecto fue el colorado Bernardo Villalba, quien indicó que después de un exhaustivo análisis, y compartiendo ideas con colegas de otras comisiones, como la de Lucha contra el Narcotráfico, Legislación y de Asuntos Constitucionales, concluyeron que corresponde la aprobación del documento.
CAMBIOS. Villalba mencionó que uno de los artículos modificados es el 1, y viene a concentrar la idea de lo que se quiere y el objetivo que se pretende, teniendo en cuenta en lo que hace a la lucha contra el blanqueo de capitales y la posibilidad de evitar la legitimación de dinero o bienes a través de actos fraudulentos.
En cuanto al cambio del artículo 13, se amplía para que el espacio y el espectro de control que debe tener la Seprelad pueda llegar a mayores círculos sociales o personales con el propósito de que el control en sí sea mucho más efectivo.
El legislador mencionó que con dicha normativa, incluso todo aquel actor político que presenta una candidatura será sujeto de control por parte de la Seprelad. “La Seprelad podrá controlar también todo cuanto hace a cualquier proceso de legitimación de capital o blanqueo de capital como se dice. Necesitamos una herramienta eficaz en manos de una institución que en realidad pueda tener el suficiente elemento legal y jurídico para cumplir con la misión que la sociedad le encomienda”, remarcó.
El documento vuelve a la Cámara de Senadores.