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Opinión
miércoles 11 de mayo de 2016, 01:00

Cuidado: Hay un bebé en el salón de clases

Por Susana Oviedo - soviedo@uhora.com.py
Por Susana Oviedo

Un joven compañero de trabajo nos generó una gran admiración al compartir su alegría por haber concluido la carrera de Ciencias de la Comunicación, tras aprobar la única y última materia que le faltaba rendir, y por la forma en que tuvo que estudiar para ponerse al día con sus compromisos académicos.

Explicó que lo hizo con su niñito de dos años al lado, en el par de días que pidió licencia para prepararse. El pequeño estaba tan feliz por tener a su padre durante todo el día, que no se apartaba de él ni un instante. Aún con el chiquito pegado a él, este compañero estudió, y logró el objetivo.

Su realidad es la de muchos jóvenes padres y madres que no hicieron lo que la doctora Concepción Sánchez, catedrática y magistrada del ámbito laboral, recomendó a una estudiante de la Facultad de Derecho UNA, que se presentó con su bebé a un examen parcial, debido a que ese día no tenía con quién dejar a la chiquita. La docente no aceptó esta situación. Recomendó a la alumna, según cuenta esta, que retomara sus estudios cuando termine de criar a sus hijos.

En una entrevista radial, escuchamos a la profesora negar esto, y argumentar que dio opciones a la alumna para presentarse a rendir en otra ocasión, sin su bebé. Dijo que podría distraer la concentración de los demás estudiantes. No escuchó a la joven madre que le explicaba que ya había pedido permiso en el trabajo para presentarse a ese examen.

La docente no solo fue desconsiderada e intolerante, sino que demostró que forma parte de esos compatriotas que viven desconectados de la realidad social y económica de su país. Una realidad que obliga a miles de jóvenes a trabajar primero para poder estudiar; y a trabajar y estudiar al mismo tiempo. Un país donde las guarderías son una excepción en las empresas, y un privilegio del que gozan contadas instituciones del Estado.

La actitud de la doctora y catedrática es penosa. No solo porque proviene de una mujer de quien, por ser tal, se espera una connatural sensibilidad, sino también porque enseña Derecho. Si no hay una norma que prohíba ingresar con niños a clase, no puede negársele a una alumna la oportunidad de ser examinada, solo por presentarse con su bebé.

Qué distinto hubiera sido si la señora adoptaba una postura más humana y planteaba a la Facultad la apertura de una guardería, en apoyo a madres y padres estudiantes que se esfuerzan doble y triple para ser profesionales.