Tarde de viernes. Un calor húmedo que horada la epidermis. Consumo masivo e intensivo de energía. Cortes del suministro, intermitencias, caos en la ciudad. Lo usual en tardes de altísimas temperaturas. Al calor y la falta de energía siguió el colapso del sistema semafórico.
Distintos cruces de la ciudad también se sumieron en el colapso por la carencia de un sistema que ordene el tránsito. Hubo problemas en varias intersecciones a lo largo de la avenida Mariscal López, así como en la transitada avenida Eusebio Ayala
Fue en uno de estos cruces, en Eusebio Ayala y Choferes del Chaco, donde se vivió una escena que dio qué hablar en las redes sociales. Un hombre común, anónimo, se echó a los hombros la responsabilidad de intentar devolver la habitual prolijidad de este cruce.
Con la ayuda de un silbato, con cierto aplomo y el interés de organizar el pandemonio, ante la demora de agentes de tránsito de la Comuna o de la Policía, se colocó en el cruce. Costó al principio, pero este hombre se animó a enfrentar el desconcierto ante la dilación estatal.
Después, mucho después, aparecieron los agentes municipales que completaron la faena iniciada por este hombre con una encomiable entereza y espíritu de servicio.