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sábado 27 de mayo de 2017, 08:36

Cirque du Monde, el circo que previene la exclusión social de los jóvenes

"El circo puede cambiar el mundo". Lo dice muy convencido el argentino Mariano López, psicólogo y formador del Cirque du Monde, el proyecto social del famoso Circo del Sol, que emplea técnicas circenses, desde hace más de 20 años, para ayudar a jóvenes de todo el mundo que están en riesgo de exclusión.
EFE

"Es un modo de enseñar el circo de manera muy experiencial", señaló López, que forma a otros trabajadores sociales o psicólogos para que aprendan a utilizar el circo como herramienta de transformación social.

López pasó por Madrid para contar en qué consiste el circo social, un proyecto impulsado por la compañía canadiense Cirque du Soleil (Circo del Sol), que volverá en noviembre a España con el espectáculo "Tótem".

Lo que ofrece, explicó en una entrevista con Efe, es una "ayudita más" para lograr la inclusión de los más vulnerables y de quienes son susceptibles de caer -o han caído ya- en la "marginalidad".

Esos chicos que entran en la familia de Cirque du Monde en busca de una segunda oportunidad son, sobre todo, niños y jóvenes menores de dieciocho años de diferentes partes del mundo que, según el psicólogo.

"Por problemas físicos, económicos, sociales o de violencia, están muy hipotecados y en una situación muy difícil", explicó.

Muchos de ellos, incluso, son "perseguidos en sus países y llegan con miedo" a unas clases que les cambian la vida y les abren "una vía" nueva a través de las técnicas circenses.

"El circo tiene esa magia, ese lado inclusivo que es esa capacidad de que siendo grande, chico, gordo o pequeño, seas aceptado", recalcó López, que también ha trabajado con jóvenes discapacitados y con chicos brasileños que vivían en favelas.

En Italia, por ejemplo, enseñaron cómo se puede acompañar en los campos de refugiados de Europa a "esos jóvenes que están en medio de la nada sin previsiones de futuro muy claras".

Y lo hacen en busca de una meta que no es la de "formar artistas de circo", aunque a veces ocurra y puedan llegar a trabajar en el Circo del Sol.

"Queremos que los niños puedan sentirse un poco mejor con ellos, que puedan pensar en la posibilidad de una vida diferente, que puedan tener una mejor motricidad", según López, que pertenece a un equipo con ocho formadores más que trabajan alrededor del mundo.

A ellos se suman otros muchos voluntarios que un día fueron instruidos por ellos y que ahora trabajan por cuenta propia en sus comunidades persiguiendo el mismo fin social.

"Les damos la posibilidad, el espacio para ser niños, sentirse seguros y relacionarse de manera sana", incidió López, para quien algunos valores circenses, como "el respeto o la confianza en el otro", son fundamentales.

Ahí reside parte de la esencia de la metodología que todo el equipo de "Cirque du Monde" utiliza para tratar con esos jóvenes, a pesar de que cada uno de ellos necesita trabajar de manera concreta.

"La base es evaluar las necesidades de cada joven y analizar su relación con la comunidad es fundamental", precisa el formador, que también destaca que la creatividad es uno de los pilares que más refuerzan, "no solo a nivel artístico".

Una labor compleja que compensa porque "la relación que tiene el instructor con el joven es preciosa" y "llena mucho", añadió López, quien estado recientemente en Madrid "contando" en qué consiste el circo social .

"Tengo la suerte de hacer esto en mi vida. Creo que el mundo se puede cambiar porque se pueden hacer cosas bonitas y el circo puede hacerlo posible", concluyó.