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Opinión
viernes 17 de junio de 2016, 01:00

Calificación

Por Wendy Marton – En TW @WendyMarton
Por Wendy Marton

La aproximación de una marcada agenda política para lo que resta de este Gobierno sumada al contexto económico regional pueden afectar a futuras calificaciones de riesgo país, si el sector político no mide sus apetencias por cargos y deja de lado la aprobación de reformas necesarias para que el país siga creciendo.

Cuando la gente pregunta en qué nos beneficia como país que exista estabilidad macroeconómica, es necesario que se entienda que esto ayuda a las empresas a hacer sus previsiones de posicionamiento en el mercado y, por ende, a mantener o crear empleos, lo cual se traslada en mejoras de la situación económica de la población en general.

Si los empresarios creen que en un año determinado les irá mejor, mirando los números locales e internacionales, es muy probable que expandan sus negocios, y, por ende, trabajadores dependientes e independientes se verán beneficiados. Si por el contrario, observan que el déficit fiscal (saldo negativo en las cuentas fiscales) se ahonda, la deuda pública crece aceleradamente, la inflación no está controlada y el escenario político es incierto, es muy probable que se mantengan expectantes, reduzcan empleos y gastos.

La economía se mueve con base en expectativas, por lo cual un panorama desalentador influirá en el comportamiento de la población, que reducirá sus niveles de gasto. Si por el contrario, más allá de las negociaciones políticas por ocupar cargos públicos, se aprueban leyes económicas que beneficien a la gente, las personas tenderán a mantener sus niveles de gastos.

Y es el conjunto de los grandes números y la situación política local lo que observan las empresas calificadoras de riesgo para sugerir a potenciales inversores extranjeros adquirir o no bonos estatales o de empresas privadas e inclusive asentar fábricas en un país determinado.

Paraguay tiene todavía decenas de leyes que deben ser aprobadas para que la situación económica de la población mejore y atraiga más inversiones. Si los políticos locales continúan miopes y solo miran los beneficios personales que pueden obtener, sin detenerse a analizar cómo perjudica esto a la población, seguiremos siendo un país con niveles de pobreza elevados.

El país necesita que se debatan y aprueben leyes de jubilación para trabajadores asalariados e independientes, de supervisión de fondos previsionales, de créditos accesibles y a largo plazo para la construcción de viviendas y destinados a financiar a las micro, pequeñas y medianas empresas.

Es necesario dejar de lado tanto egoísmo político para poder brindar condiciones económicas dignas a la población.