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Opinión
martes 12 de septiembre de 2017, 02:00

Abracito republicano

Brigitte Colmán – @lakolman
Por Brigitte Colmán

Precisamente en el día en que se conmemoraba el 130 aniversario de la Asociación Nacional Republicana (ANR), el presidente Horacio Cartes decidió regalarnos un poco de su elocuencia.

Como no quiero abrumarlos, solo mencionaré dos perlitas. La primera fue que el primer mandatario encontró, dizque, una definición para el Partido Colorado y dijo: "Es infinito, no tiene fin", frase para el mármol y que arrancó el aplauso de ministros, secretarios y otros funcionarios públicos que tomaron parte de la farra en la sede del partido. Detalle notable: todos los personajes estaban ahí en pleno horario de trabajo.

A renglón seguido, el presidente se puso tierno y comentó que "la gente no pide nada, apenas quiere un contacto; por encima de las palabras o los discursos, quieren un abracito y quieren tocarnos, es todo lo que pide nuestro pueblo".

No seré yo quien contradiga al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación. Si él dice que la gente lo único que necesita es una abracito, pues debe ser.

Pero ya que estamos con lo de los abrazos, faltaría que alguien le avise a su guardia, esos de chaleco verde'o y muy mala leche, que dejen de ser tan tiernos con maestros, estudiantes y periodistas. Basta con que alguno porte un cartel para que los pitbulls de Cartes den codazos y empujones nada cariñosos a los protestones.

Retomando, ya lo dijo el sacerdote Aldo Trento, la semana pasada, cuando opinó sobre la toma de escuelas por parte de estudiantes: "Hay tantos problemas que se pueden solucionar dialogando y no continuamente ocupando escuelas".

Es todo tan simple. Hay que dejar nomás que se sigan cayendo los techos de las escuelas y colegios; hay que resignarse a una educación mediocre que no les va a dar la mínima oportunidad de conseguir un trabajo digno a los muchachos, ni a realizar alguna actividad que les haga felices o les ayude a hacer realidad sus sueños y potenciar sus talentos.

Jóvenes y jóvenas, déjense de jorobar, dejen de reclamar, dejen de tomar colegios.

Chicos, chicas, ustedes no necesitan un presupuesto para infraestructura; ni alimentación escolar con una política alimentaria; ni presupuesto exclusivo para la educación media técnica, y mucho menos tabletas. Ustedes lo que necesitan es un abracito de Horacio Cartes.

Vivíamos engañados. Creíamos necesitar salud de calidad, educación, alimentos sin agrotóxicos, trabajos bien remunerados, justicia social y paz mundial. Pero estábamos equivocados, muy equivocados, había sido que lo único que necesitamos era un abrazo republicano.