18 jun. 2024

Yoshie Nakatani, primera mujer embajadora de Japón en Paraguay

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La embajadora Yoshie Nakatani es la primera representante femenina de la misión diplomática del Japón en Paraguay.

Patricia C. Benítez
carbenitez@uhora.com.py

Yoshie Nakatani es la embajadora extraordinaria y plenipotencia del Japón ante la República del Paraguay, convirtiéndose así en la primera representante femenina de la misión diplomática del Japón en Paraguay.

Ayer, la embajadora cumplió 64 años. Ella está casada con Umio Otsuka, jefe sacerdote del Santuario Sintoísta Yasukuni Jinjya y Vicealmirante retirado de la Fuerza Marítima de Autodefensa del Japón.

Según sus propias palabras es feliz madre de 2 hijas maravillosas: Marina y Asuka.

Yoshie es diplomática de carrera desde hace más de 40 años. De niña soñaba con ser azafata.

“Desde muy pequeña me he sentido atraída por la idea de conocer países extranjeros. Afortunadamente, he realizado mi sueño mejor de lo que deseaba, ejerciendo mi carrera diplomática”, comenta.

Su lazo con Paraguay empezó en 2005, cuando era Encargada de Paraguay en el Ministerio.

Cabe destacar que coordinó la visita de altas autoridades del Japón a Paraguay para los eventos del 70° aniversario de la Inmigración Japonesa al Paraguay. Asimismo, en la ocasión del 80° Aniversario de la Inmigración Japonesa, en 2016, como ministra consejera, funcionaria diplomática con rango inmediato al embajador cooperó con la comunidad Nikkei y contribuyó a la exitosa visita de la princesa Mako al Paraguay.

Durante su permanencia, de 2015 a 2018, aparte de supervisar la función integral de la Embajada, dedicó a asistir a las empresas japonesas que apoyan al desarrollo de la economía paraguaya. Es madrina del equipo de las Mujeres Nikkei del Paraguay.

Nakatani es Licenciada en Filología Española y Relaciones Internacionales por la Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio, Japón y Diplomada en Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática de España.

PROFESIÓN Y FAMILIA

“El amor a mi familia y el orgullo por mi profesión han sido siempre mi principal motivación para ejercer mi rol de madre y, al mismo tiempo, mi carrera profesional. Afronté varios desafíos y dificultades, ya que cuando mis hijas eran pequeñas, los servicios de guardería y apoyo en las tareas domésticas en Japón no estaban ampliamente disponibles o accesibles.

Además, no tuve la suerte de contar con la ayuda de mi madre o de mi suegra (que en paz descansen)”, relata la embajadora.

Ella revela que la crisis más grave fue cuando su hija menor no quería acudir a clases por problemas en el colegio, durante 2 largos años. “Estuve a punto de renunciar a mi carrera, aunque no opté por esa decisión porque supuse que cuando mi hija fuera mayor, se sentiría culpable de que abandonara mi carrera diplomática y eso no sería bueno para ninguna de las dos. La compresión de mi jefe en aquel entonces y de mis colegas, me ayudaron a superar esta crisis.

Hoy tengo la inmensa alegría y el orgullo de que mis dos hijas valoran mucho todo lo que he dado de mí como madre, y son mis mayores fans, y ven en mí un modelo a seguir como una mujer comprometida con su carrera profesional”, confiesa.

Hoy día, ellas comprenden mejor todos los desafíos que su madre ha superado, ya que su hija mayor es madre y empresaria y la menor vive en forma independiente y trabaja como asalariada en una oficina.

“Francamente, estoy muy contenta con mi vida profesional y personal, y me siento muy agradecida con mis padres, mi querida familia, mi tía (hermana de mi padre quien se dedicó al cuidado de mi abuela, de mis padres y también de mí), mis ex jefes, colegas y amigas que también son madres y profesionales”, destaca.

PROYECTOS Y SUEÑOS

Un desafío profesional que tiene es crear “un modelo paraguayo” de desarrollo económico o de negocios junto con los sectores público, privado y académico del Japón y del Paraguay, para compartir con los países de la región de América Latina.

“En lo personal, me gustaría mucho compartir mis conocimientos y mis experiencias especialmente con jóvenes mujeres y contribuir a que puedan nivelar sus caminos, con persistencia y tenacidad hacia el logro de sus metas.

Pero por otra parte, también quisiera vivir unos años sin hacer nada, liberada de la cualquier responsabilidad, disfrutando de unas largas vacaciones”, manifiesta la diplomática.

MÁS SOBRE ELLA

A Nakatani le gusta todo lo relacionado al arte, música, pintura y teatro.

Quizás sea la Embajadora que más frecuenta los eventos culturales en Paraguay. “Aprovecho el privilegio de ser invitada y disfruto de la vida cultural de alta calidad que ofrece este país”, resalta.

A ella le gusta cocinar y le encanta ver programas culinarios.

“Muchos no creen que cocinaba sola todos los días para mi familia e incluso preparaba los obento (viandas) de almuerzo para que mis hijas llevaran a la escuela. A diario preparaba 2 o 3 comidas antes de ir a la oficina.

Mis hijas nunca me decían “mamá, esto sabe mal“ o “no me gusta esto” pero con mucha gracia, siempre decían “Sabe a comida para adultos” o “¿será una receta de creación original tuya?”.

Aquí no cocino porque no tengo a mi familia viviendo conmigo.

Pero cada vez que vuelvo al Japón mis hijas me solicitan los platos favoritos de su madre”, relata.

“Me siento en deuda con el gobierno y el pueblo paraguayo y con la comunidad Nikkei que siempre me dispensan su consideración, atención, confianza, cooperación y afecto. Deseo cumplir mi compromiso de esforzarme para elevar a un nivel mucho más alto las relaciones bilaterales.

Ante la comunidad Nikkei tengo la responsabilidad de honrar con mis acciones y mi trabajo el alto reconocimiento y el respeto que ellos se han ganado.

Al mismo tiempo, tengo la responsabilidad de promover las políticas de mi país, que contribuyan a que mis compatriotas se sientan orgullosos de ser japoneses o de tener ascendencia japonesa”, finaliza.

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La diplomática en uno de los actos al que fue invitada.

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Yoshie Nakatani y su esposo Umio Otsuka.

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