Por Pa’i Oliva
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Cité a Jon Sobrino diciendo “en Medellín estuvo el dedo de Dios”. Y más de uno se me ha quedado mirando. “¿Y qué tan importante dijo Medellín?”
“La carencia de una conciencia política en nuestros países hace imprescindible la acción educadora de la Iglesia, con objeto de que los cristianos consideren su participación en la vida política de la nación como un deber de conciencia y como el ejercicio de la caridad” (1,16).
“Es necesario que las pequeñas comunidades sociológicas de base se desarrollen, para establecer un equilibrio frente a los grupos de poder. Esto solo es posible, por la animación de las mismas comunidades mediante sus elementos naturales y actuantes, en sus respectivos medios.” (1,20)
“No es raro comprobar que estos grupos de poder, con excepción de algunas minorías, califican de acción subversiva todo intento de cambiar un sistema social que favorece la permanencia de sus privilegios. “(2,5)
“La paz en América Latina no es, por lo tanto, la simple ausencia de violencias y derramamientos de sangre. La opresión ejercida por los grupos de poder puede dar la impresión de mantener la paz y el orden” (2,14)
Pregunto hoy: ¿Está organizado el Pueblo frente al Poder? ¿Se sigue criminalizando todo intento de ser libres? ¿Vivimos en una Paz con Justicia y con igualdad para todos? ¿Participamos los cristianos en la política?
Si la respuesta fuera negativa, entonces, ¿qué hemos hecho en los 39 años desde Medellín (1968)?