01 jun. 2026

Vivir con sentido

Benedicto XVI ha explicado hace pocos días que la evolución no responde a todas las preguntas del ser humano, en particular, sobre el sentido de la vida.
“En un primer momento parece que no tendríamos necesidad de Dios, es más, que sin Dios estaríamos más libres y el mundo sería más grande. Pero después de un cierto tiempo, en nuestras nuevas generaciones, se ve lo que sucede cuando desaparece Dios”, respondió el Papa.
“El gran problema es que si Dios no existe y no es el Creador de mi vida, en realidad la vida se convierte en un simple pedazo de la evolución, nada más, no tiene sentido por sí misma”, añadió.
“Por el contrario, yo tengo que tratar de dar un sentido a este pedazo de ser”, explicó.
Más adelante el Papa subrayó: “Hemos sido concebidos y queridos y, por tanto, hay una idea que me precede, un sentido que me precede y que tengo que descubrir, seguir y que en último término da sentido a mi vida”. Esta visión, aclaró, es necesaria para comprender también el sentido del dolor. “En este sentido, es importante hacer que los jóvenes descubran a Dios, hacer que descubran el amor verdadero, que crece precisamente en la renuncia, y hacer que descubran también la bondad interior del sufrimiento, que me hace más libre y más grande”, concluyó.