Álvarez será acompañado en la ocasión por María Fernanda Zapata (Venezuela) en el piano, y por la violinista paraguaya Jeannette Bogado.
“El concierto va a empezar con la obra Kol Nidrei, Op. 47, de Max Bruch. Seguidamente escucharemos Passacaglia, sobre la Suite Nº 7 en sol menor de G. F. Händel (versión para violín y chelo), de Johan Halvorsen”, detalló Álvarez.
Agregó que la pieza final que interpretará es el Concierto Nº 2, en Re Mayor, Opus 101, para Violoncello y orquesta, de Franz Joseph Haydn. “Es una obra muy grande para chelo, una de las piezas cumbres”, resaltó Francisco.
Manifestó que la obra de Bruch tiene una fuerte carga de emoción y el público podrá notarlo, mientras que la composición de Händel es “bastante virtuosa” y presenta dificultades técnicas que son un desafío para el instrumentista. “La última es muy difícil, posiblemente una de las más difíciles que existe, la que solicitan para concursos de ingreso a las mejores orquestas mundiales. Esta vez no la voy a tocar con orquesta pero tendré el acompañamiento de una excelente pianista.
El músico indicó que hace tres meses se viene preparando para el show, de tal manera que el público disfrute de un espectáculo de alto nivel. “Estoy tranquilo, aunque los nervios quieren aparecer cuando uno sube a escena. Confío en el trabajo que hicimos para presentarnos”, subrayó.
Perfil. Francisco forma parte de la Orquesta Sinfónica Nacional, a la cual ingresó tras audición este año. Inició sus estudios de música a los 12 años en Don Bosco Róga, para luego estudiar en el Conservatorio del Instituto Municipal de Arte.
Participó de clases magistrales con la profesora Miriam Santucci, solista de la Orquesta Sinfónica de Buenos Aires. Actualmente estudia la licenciatura en música con el maestro venezolano Cruz Taylor Almao Pérez, en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA), de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), formando parte del Cuarteto de Cuerdas de la mencionada institución.