12 abr. 2026

Vida pionera

Atleta de varias disciplinas, docente y artesana, Ilusión Fariña trabajó sin descanso por la difusión del deporte en el país, como jugadora primero y como dirigente después.

El cerro Santo Tomás ofrece su imponente silueta para ponerle un marco a la sede del pequeño club Submarino de Paraguarí. Pero las reducidas dimensiones del local igual son aptas para el desarrollo de las actividades deportivas de los chicos de la zona.<br/><br/>En ese club, a los 10 años, empezó su activa carrera como deportista Ilusión Fariña. “No teníamos ni cine y entonces lo único que nos quedaba era estudiar y practicar deportes”, recuerda nuestra entrevistada hoy a los 74 años en su casa del barrio Nazareth.<br/><br/>Básquet y vóley, pero también natación y atletismo, marcaron la feliz infancia campesina de Ilusión, quien a la par de competir también estudiaba. Tras representar a Paraguarí en el nacional de básquetbol en 1953, la joven deportista culminó sus estudios graduándose en tres carreras.<br/><br/>Cuando en 1956 el entonces presidente Alfredo Stroessner le entregó los diplomas que la acreditaban como egresada en tres carreras diferentes, al mismo tiempo la recomendó con el ministro Raúl Peña para que le consiguiera un puesto laboral.<br/><br/>A Ilusión le concedieron dos turnos docentes en la escuela República del Ecuador de Lambaré, lo que le aseguró un ingreso y la posibilidad de establecerse en la capital.<br/><br/>AURINEGRA. “Vivía en barrio Obrero y viajando en el ómnibus escuché en el programa Onda Deportiva que el club Guaraní invitaba a las jóvenes que quisieran practicar básquet a acercarse al club. Y me presenté con mi equipo deportivo. Me vieron jugar y enseguida me reconocieron porque me habían visto jugar en el nacional. Me pusieron en segunda división y algún tiempo después ya estaba en el primer equipo”, relata Ilusión.<br/><br/>Se quedaría en el club aurinegro, como jugadora, hasta 1966, cuando abandonó la práctica activa porque se casó con quien era su novio desde hacía once años, Pedro Duarte, dirigente del Legendario.<br/><br/>En forma paralela a su actividad como basquetbolista, Ilusión también jugó vóley en clubes capitalinos como El Águila y Talleres. En 1960, con unas amigas del barrio integraban un equipo al que habían llamado Cerro Porteño y decidieron pedirle al coronel Pablo Rojas, presidente de la institución azulgrana, incorporarse al club.<br/><br/>AZULGRANA. “Aceptó y empezamos el vóley femenino en Cerro”, agrega. En el azulgrana se quedaría hasta 1966, cuando el club incorporó a jugadoras más jóvenes, entre ellas a Aurora Guillén, quien ocuparía el lugar de Ilusión.<br/><br/>En ese momento, a las puertas de tomar la decisión de dedicarse a la actividad directriz en Guaraní, también propuso a los dirigentes aurinegros crear el departamento de voleibol en la entidad aurinegra.<br/><br/>"Me pidieron que jugara y acepté hacerlo por algunos partidos, pero ya me había casado, me faltaba tiempo y preferí integrar la directiva del club”, cuenta.<br/><br/>Su incansable actividad de difusión del deporte la llevó a introducir el vóley de mujeres en varias instituciones de Lambaré y a fundar la Federación Lambareña de Voleibol.<br/><br/>DIFUSORA. Su actividad pionera no se detuvo y en 1983 fundó también la Unión de Voleibol del Interior (UVI).<br/><br/>"La Federación Paraguaya de Voleibol no podía encargase de atender este deporte en el interior, por eso fundamos la UVI y después nos independizamos”, explica Ilusión.<br/><br/> A la par de su actividad en el deporte, Ilusión siguió su labor docente fuera de las canchas y llegó a directora de la escuela República del Ecuador en 1965.<br/><br/>También se graduó en la carrera de maestra normal superior y tuvo que abandonar Derecho para dedicarle más tiempo a su compañero de vida. Ilusión Fariña vive hoy en su casa del barrio Nazareth y confecciona prendas artesanales que significan ingresos adicionales.<br/><br/>"Vivo sin problemas y estoy bien de salud. Mi marido falleció hace cuatro años y medio y hoy me acompaña una de las hijas que me dio la vida. También tengo a mis perros”, comenta. Descanso merecido para una pionera incansable.<br/><br/>