19 sept 2026

Uruguay: 25 años después

Podría decir un tango que 25 años no son nada. Pero un cuarto de siglo en la vida de hombres y mujeres es el paso de una generación...”. Inicia así una nota publicada por la Asociación de Amigas y Amigos del Museo de la Memoria del país hermano, al recordar la recuperación de la institucionalidad democrática.

Marzo ha sido un mes de esperanza y memoria para el pueblo uruguayo: el día primero asumió José (Pepe) Mujica como Presidente de la República. El catorce de marzo de 1985 se producía la liberación de los presos políticos, entre los que se encontraban Mujica y su esposa, la senadora Lucía Topolansky.

Es difícil imaginar a este sencillo hombre septuagenario, de discurso conciliador, que supo ganarse la confianza de la gente, y a la Primera Dama - vestida con una chaqueta delicadamente rosada en el acto de asunción de mando- en aquellos tiempos de clandestinidad, de enfrentamientos armados en un país en donde “no hubo tregua en la represión, porque no hubo tregua en la resistencia”, según expresa la nota del Museo.

En el año 1973, el ex presidente Juan María Bordaberry disuelve las Cámaras del Congreso y acompaña el golpe de Estado cívico-militar.

En ese entonces, muchos paraguayos y sus familias, perseguidos por la dictadura stronista, gozaban del asilo político concedido por los Gobiernos democráticos anteriores.

La colectividad paraguaya exiliada la conformaban políticos y sindicalistas colorados, liberales, febreristas y comunistas. La lógica del stronismo respondía a la frase acuñada en el exterior: “Pienso, luego exilio”. Hombres de la talla de Carlos Pastore, Carlos Caballero Gatti, Orlando Rojas, Epifanio Méndez Fleitas, y mujeres como Soledad Barrett han sido cobijados - en diferentes momentos- en suelo oriental.

El inicio de la dictadura uruguaya es el inicio también de una nueva diáspora para el entonces exilio paraguayo, el que tiene que buscar otros horizontes de sobrevivencia: Argentina, Brasil, Suecia, Francia.

Si repasamos la historia reciente de nuestro país, podemos reconocer hitos importantes en el camino de recuperación de la institucionalidad, pero que al día de hoy no se compadecen con los resultados deseados. Hace poco un sociólogo decía que el Paraguay sufre el síndrome de Peter Pan: no quiere crecer. Prefiere seguir en una eterna adolescencia “en el País del Nunca Jamás”, sin querer modificar hábitos del pasado ni asumir responsabilidades. Llevamos ya 21 años de ensayo democrático, de marchas y contramarchas, y de limitada madurez cívica.

Sin dudas, el pueblo uruguayo y su clase dirigencial han sabido capitalizar los aciertos y desaciertos de sus acciones. Las ideologías no han sido impedimento para el diálogo y la construcción de los consensos en las políticas de Estado. En el Uruguay no se concibe actividad alguna sin debate parlamentario y menos ciudadano, que generalmente se traduce en juntar firmas para la aprobación de leyes o de algún tema capaz de movilizar emociones o grandes intereses. La justicia es respetada. La democracia representativa y la participativa van de la mano. El desafío sigue siendo más institucionalidad democrática. Más equidad social. Más memoria para avanzar.

Esto nos lleva a reflexionar lo siguiente: si nuestra mirada narcisista queda atrapada solamente en el propio ombligo, la suerte de Peter Pan - Paraguay- está echada por un largo tiempo. Si la mirada queda fija en procesos de países muy respetables, pero que generan en nuestra sociedad más resistencia al cambio que apertura, no avanzamos. Ahora, si el foco se sitúa en países como el Uruguay, bien podemos enriquecernos mutuamente, en un intercambio regional fluido, aprovechando sus experiencias positivas en torno a la educación y a la cultura democrática.

Un ejemplo claro es el apacible marzo esperanzador que hoy vive el pueblo uruguayo, en donde celebran y recuerdan. Es la justa medida de un esfuerzo colectivo, de una construcción sólida.

El inicio de la dictadura uruguaya es el comienzo tam- bién de una nueva diáspora para el entonces exilio paraguayo, quien tiene que buscar otros horizontes.

Marzo uruguayo

Maricruz Méndez Vall

Investigadora

maricruzmendez@hotmail.com