Por Justiniano Riveros<br/><br/>LORETO<br/><br/> Por los logros obtenidos en su familia se constituye en un verdadero ejemplo de enamorados.<br/><br/>Se trata de Apolonio Rojas, de 86 años, y Roberta Marín de Rojas, de 83. Ambos viven a 2 kilómetros de la ciudad de Loreto, Departamento de Concepción, en una sencilla vivienda asentada en un inmueble de 10 hectáreas. <br/><br/>La pareja unió sus vidas ante Dios el 13 de febrero de 1954, tras 4 años de noviazgo. Dieron vida a 11 hijos y adoptaron a uno más. De todos ellos 9 salieron profesionales, entre los cuales resalta el doctor Clarito Rojas Marín, rector de la Universidad Nacional de Concepción.<br/><br/>Según don Apolonio Rojas, la unidad entre la pareja se centra en el diálogo y ayuda mutua. “Cuando hay problemas hablamos sin gritarnos y solucionamos, gracias a eso seguimos firmes como pareja, tal como hace 59 años”, indicó.<br/><br/>Comentó que el noviazgo de esa época se fundamentaba en el respeto. “Yo me iba al Chaco a trabajar y ella me esperaba, venía cada un año y así a los 4 llegamos a casarnos”, explicó el orgulloso marido.<br/><br/>Por su parte, doña Roberta comentó que apoyó permanentemente a su familia, ya que era y es de fracción humilde. “Le ayudaba en la chacra en todo, nunca lo abandoné, así salimos adelante para hacerles estudiar a nuestros hijos”, explicó.<br/><br/>El matrimonio dejó como mensaje a las parejas jóvenes que la mejor herramienta es el diálogo y contar una gran paciencia para obtener las comodidades. También pidió que las mujeres deban mirar un poco más que la simple apariencia del hombre para comprometerse al casamiento. <br/><br/>Ambos se tomaron su tiempo para condenar la ingestión de bebidas alcohólicas, porque consideran que es uno de los factores principales que generan los problemas familiares.<br/><br/>Parte de sus hijos y nietos llegó hasta su casa para compartir un almuerzo y festejar el aniversario de bodas de dos eternos enamorados.<br/><br/>