21 feb. 2024

Una democracia imperfecta es mejor que una dictadura

En este inicio del mes de febrero no estamos celebrando tan solo un aniversario más de un suceso que abrió las puertas de la democracia en el país, celebramos los 35 años de nuestra democracia, que es el periodo más extenso que el Paraguay ha vivido sin conflictos ni dictaduras. Es probable que una vez más en esta jornada estarán ausentes los recordatorios oficiales, pero la ciudadanía conoce el valor y la importancia de vivir en democracia, la que incluso con sus imperfecciones siempre será mejor que un régimen autoritario y despótico.

stroessner (1).png

Imagen: Última Hora.

El 4 de mayo de 1954, un grupo comando de las Fuerzas Armadas paraguayas atacó el Cuartel de la Policía, en Asunción, ocasionando la muerte del dirigente colorado Roberto L. Petit y el derrocamiento del presidente de la República, Federico Chaves. El jefe militar de aquel golpe de Estado fue el general Alfredo Stroessner, quien luego se aferró al cargo por 35 años, en lo que fue la más prolongada y oprobiosa dictadura que conoció el Paraguay. Ese régimen, sostenido por la famosa trilogía Gobierno, Fuerzas Armas, Partido Colorado, cayó por un golpe de Estado en la noche del 2 de febrero de 1989, un golpe militar que también incluyó un ataque al Cuartel de Policía.

La presión internacional logró que aquella asonada militar cumpliera con el compromiso de instaurar un periodo de democracia para comenzar a superar décadas de un régimen que cercenó libertades básicas y derechos humanos elementales.

Recordemos que, de acuerdo con el informe de la Comisión de Verdad y Justicia, durante los 35 años del stronismo fueron detenidas 19.862 personas, 18.772 fueron torturadas, 236 menores fueron privados de libertad, 17 niños nacieron en prisión, 20.814 se convirtieron en exiliados políticos, se reportaron 459 desapariciones forzadas y hubo un total de 128.076 víctimas directas e indirectas.

Hoy, la democracia cumple 35 años y no solo se iguala en tiempo a lo que duró la dictadura, sino que es digno de celebrar un hecho que ha sido señalado por los estudiosos como la temporada más extensa que el Paraguay vive con libertad y democracia.

Como evaluación de estas más de tres décadas no se puede ignorar que hubo avances importantes en cuanto al reconocimiento de derechos civiles y políticos, y se debe valorar la vigencia de libertades de expresión o de reunión, inexistentes durante la dictadura stronista.

Cambiaron las normas jurídicas, una nueva Constitución incluyó una serie de derechos sociales que nunca antes se habían tenido en cuenta es –sin duda– uno de los grandes logros. Lamentablemente, no se pudo cambiar la realidad de la vida política. En estos 35 años resalta el déficit de cultura política, sin la cual la democracia siempre se ve incompleta. Y aquí radica probablemente la mayor derrota de los 35 años, pues para cambiar la cultura política la apuesta debía estar fundamentalmente en la educación, puesto que solo a través de la educación se podían asentar e internalizar definitivamente los valores democráticos.

El saldo, puede parecer negativo: El Paraguay es un país que, de acuerdo con el informe Latinobarómetro, es el país con actitudes más autoritarias de toda la región; a nivel político sigue gobernado desde hace 77 años por el mismo partido político, la ANR. También se debe reconocer que vivimos una situación de atraso en cuestiones fundamentales como el derecho al acceso a una salud y educación públicas de calidad, así como las dificultades de acceso al empleo digno, beneficios sociales y servicios públicos eficientes.

Sin embargo, a pesar de estos déficits, siempre es mejor vivir en una “democracia defectuosa”, como nos han denominado a vivir en una dictadura despiadada que violó los derechos humanos de los paraguayos, torturó, asesinó, desapareció y exilió a miles de compatriotas, que no reconocía derechos ni libertades.

La clase política tiene una deuda, por ende, ha sido cómplice de nuestra falta de memoria, y recordemos que un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Por eso, debemos insistir en celebrar el aniversario del inicio de nuestra democracia y ratificar el compromiso ciudadano con la democracia, la justicia, la igualdad y el Estado de derecho.

Más contenido de esta sección
Creado hace 81 años, el Instituto de Previsión Social tiene como finalidad brindar asistencia a sus asegurados en caso de enfermedad, accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y proporcionar una jubilación o una pensión al trabajador titular. Es una institución fundamental para el trabajador, y ha quedado demostrado que es imprescindible, a pesar inclusive de la corrupción y la mala gestión que consume sus recursos. Urge recuperar IPS para la mejor asistencia y asegurar a miles de paraguayos una digna jubilación.
Ya no quedan dudas de que la democracia en Paraguay está en riesgo. En la Cámara de Senadores, el sector colorado cartista y sus satélites no solo forzaron un reglamento para lograr la pérdida de investidura de una senadora de la oposición, sino que además resulta preocupante que lo hayan hecho como una forma de acallar voces críticas. Pasar por encima de la Constitución Nacional y pretender la uniformidad de todas las ideas y opiniones no es democracia. Están a un paso de causar un quiebre, y eso la ciudadanía no debe permitirlo.
El alto peso de las remuneraciones en el total del gasto público siempre llama la atención de la ciudadanía, a pesar de que con respecto a otros parámetros está por debajo de los estándares internacionales. Esto no sería un problema si fuese acompañado por calidad en la gestión pública, lo cual nunca será posible sin una carrera seria y rigurosa en la función pública basada en méritos y resultados de la gestión. Los casos de nepotismo muestran la fuerte injerencia político-partidaria en las decisiones que se refieren a los recursos humanos.
El contexto económico internacional cambió con respecto a los últimos años. La demanda externa favoreció a Paraguay como productor y exportador de commodities de bajo valor agregado y calidad. Hoy, el mundo exige estándares de calidad a la producción y la juventud paraguaya busca empleos en mejores condiciones que en el pasado. Esos resultados solo son posibles con emprendimientos e inversiones productivas, lo que a su vez exige seguridad jurídica, una condición debilitada por la actuación irresponsable de los políticos.
La seguridad laboral no puede ser considerada como una concesión a los trabajadores, pues es uno de los derechos básicos. En la última semana, hubo dos accidentes en fábricas por fuga de amoníaco. Uno dejó dos fallecidos y decenas de heridos; un obrero resultó herido por el derrumbe de un silo y varios obreros quedaron atrapados en un edificio en construcción debido a un incendio. El Estado debe asumir su rol y garantizar que las empresas cumplan con los estándares de seguridad y protejan la vida de los trabajadores.
Después de observar la manera en que la mayoría colorada cartista y sus satélites operaron para lograr la pérdida de investidura de la senadora opositora Kattya González, resulta más que evidente que esta mayoría parlamentaria podría, si así lo quisiese, resolver de manera expeditiva el tema del nepotismo o formular desde esa instancia algunas respuestas a algunos de los más acuciantes problemas que aquejan al país. No cabe, sin embargo, en este tema ninguna dosis de ingenuidad cuando la fuerza termina imponiéndose a la razón.