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Una clase política deteriorada no representa a la ciudadanía

El Parlamento Nacional sigue teniendo en sus filas a varios congresistas investigados por la Justicia. Pese a que están en la mira por diversas causas, hechos punibles y otros, siguen gozando de los privilegios que les vienen dados por las responsabilidades del cargo. Una clase política tan contaminada por supuestos ilícitos, y con una imagen y una moral tan deterioradas, ya no puede ser un referente para los ciudadanos. Los electores paraguayos deben aprender a elegir mejor a sus autoridades y a quienes se supone que representan sus intereses. Debe cortar de una vez la mala costumbre de votar por quienes solo piensan en aprovecharse del cargo, para su beneficio personal o del partido.

El Parlamento Nacional sigue siendo el refugio de varios políticos investigados por la Justicia. Cinco legisladores, entre ellos dos colorados y tres liberales, están siendo investigados por supuestos hechos punibles cometidos y no obstante mantienen sus curules en el Congreso.

Varios de ellos ya tenían procesos antes de llegar al Congreso, y fueron electos de igual forma por una ciudadanía que sigue votando por una clase política que tampoco ofrece muchas opciones de cambio.

Tratándose de la corrupción que pone en riesgo las bases del sistema democrático, no podemos decir que unos diputados o senadores condenados y en la cárcel sea como el vaso medio lleno. Siempre que se trate de hechos ilícitos el vaso siempre estará vacío; pues cuando lo ilegal y lo ilícito se entremezclan con la política se pierden todas las garantías de poder aspirar a la construcción del bien común.

Las chicanas y las demoras no lograron detener el inevitable final de algunos legisladores que terminaron separados de sus funciones debido a procesos judiciales, por supuestos hechos punibles. Sin embargo, todavía quedan otros aferrados a la impunidad que les otorgan sus fueros.

En la lista se puede mencionar al senador colorado y ex intendente de Ciudad del Este Javier Zacarías Irún, quien con su esposa Sandra McLeod están imputados por supuestas irregularidades cometidas durante su gestión al frente de la Municipalidad de Ciudad del Este. Zacarías perdió sus fueros en el Senado, aunque no fue separado del cargo.

Además de este, otro dirigente colorado que desde hace tiempo se encuentra en la cuerda floja es el diputado Tomás Rivas, quien quedó al descubierto gracias a una investigación de ÚH que reveló cómo sus caseros cobraban sueldo de la Cámara Baja, caso similar al de José María Ibáñez, quien si no hubiera sido por la presión ciudadana habría sido blanqueado. Rivas lleva meses chicaneando.

Del lado del Partido Liberal lo tenemos al diputado Carlos Portillo, investigado por el supuesto hecho punible de tráfico de influencias, tras la difusión de un audio en el que se lo escucha hablar de un pago de 3.000 dólares para lograr una resolución judicial.

Continúa la lista con los parlasurianos liberales Enzo Cardozo y Milciades Duré; el primero imputado por supuestos millonarios desvíos cometidos cuando fue ministro de Agricultura y Ganadería, y el segundo está imputado por el caso de venta de tierras al Indert.

Quienes deben llevar la representación del pueblo paraguayo, haciendo leyes que sean para el beneficio de todos, son precisamente quienes deshonran a sus electores y representados. Los emblemáticos casos que son ya hechos conocidos por todos, como los de González Daher y su empresa Príncipe de Savoia; Víctor Bogado y la niñera de oro, o los audios de Jorge Oviedo Matto, han traído la vergüenza mayor sobre la política paraguaya.

La clase política debe renovarse, no puede seguir de esta manera tan desprestigiada, con tanta falta de honor y credibilidad.

Los ciudadanos, por su parte, deben dejar de votar a aquellos hombres escombros, de los que hablaba el recordado monseñor Ismael Rolón.

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