26 abr. 2026

Una alentadora movilización ciudadana ante la corrupción

La concurrida movilización contra la corrupción y la impunidad, llevada a cabo el miércoles en la Costanera y el centro de Asunción, constituyó una alentadora muestra del celo ciudadano por evitar el descarado robo del dinero público durante la pandemia del Covid-19. Resulta cuestionable, sin embargo, que se hayan incumplido elementales normas sanitarias, facilitando la aglomeración y exponiendo a mucha gente a posibilidades de contagio. Al tiempo de valorar el activismo de los dirigentes sociales, hay que exigirles mayor responsabilidad, poniendo en práctica formas creativas de manifestación cívica que tengan en cuenta el debido cuidado de la salud pública.

Mucho más concurrida de lo que se esperaba en principio, la llamada “Caravana contra la corrupción y la impunidad” que se desarrolló en la tarde y noche del miércoles último en la zona de la Costanera y el microcentro de Asunción, respondiendo a la convocatoria de organizaciones sociales como el grupo Ciudadanos Autoconvocados Comisión Escrache (CACE), constituyó una alentadora muestra del celo ciudadano por evitar el descarado robo del dinero público durante la pandemia del Covid-19.

Con un notable desfile de automóviles, motos y bicicletas, que se extendió a lo largo de una veintena de cuadras de la avenida Costanera, los manifestantes se expresaron con banderas y carteles, bocinazos y ruido de petardos, dejando un claro mensaje para “los que cometen hechos de corrupción pública” en el país.

Los casos más sonados que motivaron que la gente salga a las calles en medio de la llamada cuarentena inteligente son los que se refieren a las presuntas compras fraguadas de insumos médicos y otros artículos, en el marco de la pandemia del coronavirus, detectados en organismos del Estado como la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), Petróleos Paraguayos SA (Petropar) y el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, que actualmente se encuentran bajo investigación fiscal y proceso judicial, tras diversas denuncias públicas y a través de los medios periodísticos.

Los principales reclamos de la movilización fueron formulados a las autoridades del Poder Judicial y de la Fiscalía General del Estado, a quienes se exige que estos casos de “descarados robos en medio de la pandemia” no queden en la impunidad, exigiendo además las esperadas condenas contra “los grandes ladrones del país”, que incluyen a ex presidentes, legisladores, gobernadores, intendentes y otras figuras políticas procesadas o investigadas por hechos de corrupción, que sin embargo siguen evadiendo a la Justicia mediante chicanas judiciales y padrinazgos cómplices desde esferas del poder.

Aunque la mayoría de los manifestantes demostraron una actitud ejemplar durante el desarrollo de la caravana, usando tapabocas y manteniéndose en el interior de sus vehículos, se produjo una situación cuestionable en la etapa final, cuando numerosas personas se aglomeraron frente al Panteón de los Héroes para protagonizar un acto improvisado durante mucho tiempo, que implicó una clara violación de las restricciones sanitarias impuestas en el marco de la pandemia, exponiendo irresponsablemente a mucha gente a posibilidades de contagios con el virus.

Es importante valorar el activismo de los dirigentes sociales que son capaces de convocar y de movilizar a sectores de la ciudadanía en torno a reclamos legítimos, que contribuyen a construir una mejor transparencia y a fortalecer la democracia. No caben dudas acerca de la fundamental importancia de mantener activo el músculo del compromiso ciudadano.

Pero al mismo tiempo hay que exigirles mayor responsabilidad ante una situación crítica, poniendo en práctica formas más creativas de manifestación cívica, que tengan en cuenta el debido cuidado de la salud pública y no pongan en riesgo a sus adherentes.