13 ago 2026

Un espacio solidario donde los jóvenes amasan el futuro

Mientras muchos aseguran que ya no hay oportunidades para trabajar en el país, en la ciudad de Luque, a través de la Fundación Pan y Amor, la panadería se presenta como una nueva alternativa para los jóvenes de escasos recursos.

Por Laura Morel
laura-morel@uhora.com.py

Siete meses atrás lo habríamos encontrado en algún lugar haciendo uno que otro trabajo de pintura y construcción, o en su casa del barrio Maka’i (Luque), a la espera de un nuevo encargo. Y, tal vez, sin imaginar que hoy estaría dedicándose a la panadería. Pero en la vida de Juan Manuel Caballero (18 años) fue eso lo que sucedió.
“En el grupo juvenil de mi capilla, llamado Movimiento Familiar Cristiano, conocí a César Cardozo, uno de los que buscan jóvenes para la fundación; él me invitó y vine”, comenta mientras se toma un descanso. Es que lo encontramos en plena actividad, junto a sus compañeros, en la panadería de la Fundación Pan y Amor “Virgen de Lourdes”.
César le habló de ese lugar, que ofrece a los jóvenes la posibilidad de aprender un nuevo oficio, y Juan no lo pensó dos veces: “Me comentaron que se estudia panadería. Pero al llegar acá no solo aprendí eso, sino a ser solidario y amigable; aprendí mucho sobre buenos modales y encontré personas que valen la pena. Además, esta es una profesión en la que no estás todo el día bajo el sol”.

MADRE ORGULLOSA. Juan Manuel proviene de una familia bastante numerosa. Su madre tuvo 11 hijos (uno ya fallecido). “Yo vivo desde muy chiquito con mi mamá y no tuve la oportunidad de conocer a mi papá porque nos mudamos hace diez años de Ciudad del Este. Ahora quedamos cinco hombres y cinco mujeres. Uno de mis hermanos también viene a la fundación”, explica.
Para los padres no hay nada más gratificante que ver a sus hijos progresar, y eso es lo que justamente ocurre con la mamá de Juan: "¡Mi mamá está feliz...!”, comenta con una gran sonrisa. “Feliz porque vine a encontrar muchas personas buenas, sinceras, y porque tengo una profesión nueva que me va a servir para salir adelante”, agrega.

CUESTIÓN DE QUERER. Como los 63 jóvenes que actualmente integran la fundación, Juan asiste dos veces por semana. Un día para dar clases teóricas y el otro para las prácticas, siempre con el maestro Blas Martínez. “Antes venía lunes y viernes a la tarde; ahora estoy por la mañana. Empezamos a las siete y después de algunas charlas ya comenzamos a trabajar en la panadería. Al terminar, limpiamos todo y nos preparamos para almorzar. Después, ya me voy a trabajar”, relata Juan.
Es que hace poco más de un mes comenzó su pasantía, en un supermercado de la ciudad de Luque. “Estoy con un compañero de la fundación. Los dos pasamos la prueba que el maestro nos dio y, gracias a Dios, ya estamos trabajando”, explica.
Juan todavía no puede creer todo lo que le está pasando; en tan poco tiempo aprendió un nuevo oficio, está trabajando y a punto de tener un empleo seguro. “Hace poco el jefe de personal nos dijo que hay un 80% de que nos quedemos a trabajar, con un contrato firmado. Está contento con nuestro trabajo y nosotros felices por esa posibilidad”, cuenta emocionado.
“Los jóvenes hoy día no quieren saber nada de cosas como las que nos ofrecen acá en la fundación. Sin embargo, esto te da grandes posibilidades de trabajar, de encontrar amigos y personas que puedan ayudarte y aconsejarte cuando tengas problemas. Si te invitan y lo rechazas, es porque no querés esta profesión o no te gusta trabajar.”
Con esa reflexión se despide Juan Manuel. Es que el pan está a punto de salir del horno, lo que significa que es hora de volver al trabajo.

Fotos: FERNANDO FRANCESCHELLI

“Les enseñamos un
oficio desde el amor”

María Clemencia Pérez es la presidenta y fundadora de “Pan y Amor”. El 6 de setiembre de 2004 abrió la fundación. “Fue en homenaje a la Virgen María, como una promesa que hice y mirando la forma de ayudar en algo a esta tierra que quiero mucho, y específicamente a la ciudad de Luque”, cuenta.
Respecto al nombre que le dio a la fundación, explica: “Es que el nombre lo dice todo: ‘Pan’. Les damos un todo, una contención, Dios como centro de todo. Les enseñamos un oficio, pero les enseñamos desde el ‘amor’”.
Al consultarle por qué escogió a los jóvenes para ayudar, responde: “Ellos necesitan un respaldo que les haga sentir, con seguridad, que son parte de la sociedad. Una parte muy importante, pero muy necesitada. Hay que tenerles mucha contención, no solo darles un trabajo y alimentación, sino también charlas espirituales que los hagan enriquecer”.

SOBRE LA FUNDACIÓN. La sede de la Fundación Pan y Amor está ubicada en la compañía Loma Merlo, de Luque, en el barrio Las Palmeras. Allí los jóvenes cuentan con una panadería totalmente equipada, cocina y el amplio salón-comedor, donde también se realizan las charlas educativas. Una imagen de la Virgen de Lourdes recibe a los visitantes y es el punto de encuentro de los jóvenes.
Ser parte de este proyecto, que tiene una duración de seis meses, no tiene costo alguno. César Cardozo y Ever Gaete son los encargados de seleccionar a los jóvenes de barrios carenciados –hombres y mujeres entre 18 y 22 años– que, como requisito principal, muestren ganas de progresar. Hasta el momento, fueron más de 150 los que pasaron por la fundación, se los cuales egresaron 75.
Actualmente, son 64 los chicos que día a día preparan los panificados que luego son puestos a la venta en la propia fundación y en algunas panaderías de la zona. Además de los productos tradicionales, también preparan panes de mandioca, cebolla y zanahoria.