La referida unidad circulaba con visibles signos de tener serios desperfectos mecánicos, ya que iba con su carrocería inclinada hacia su lado izquierdo, amenazando incluso con volcarse.
El enorme bus chatarra detuvo abruptamente su marcha en medio de bocinazos e insultos de otros conductores y de peatones, que cuestionaban el actual costo del pasaje de G. 2.400, ya que las empresas sacan a las calles máquinas en mal estado y ofrecen un pésimo servicio de transporte.
Solo la intervención de permisionarios y de otras personas que pasaban por el lugar para empujar el pesado colectivo y sacarlo del pavimento de la citada avenida evitaron que el caos sea mayor.
El percance se produjo cerca de las 9.00 de la víspera y no se observó ningún agente de tránsito que pudiera intervenir en el sitio.