Según publica el periódico chileno La Tercera, el sábado pasado el intendente de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, hizo un llamado a no hacer asados para no agravar el problema de la contaminación en Santiago: “Tenemos problemas con el aire. Hoy no prendan leña, ni fogatas, ni hagan asados. No queremos tener que decretar preemergencia para mañana”, dijo en Twitter.
Y es que de acuerdo a los cálculos, un simple asado de carne es equivalente a 40 kilómetros recorridos de micros remodelados (400 kilómetros de un bus Transantiago o el equivalente a 1.300 días en Metro), afirma Marcelo Mena, actual subsecretario de Medio Ambiente de Chile.
Esta información ya había sido revelada en el 2010, luego de una investigación del Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello, pero ahora vuelve a la polémica ante el curioso pedido del intendente.
Frente a este escenario, el experto recomienda el uso de gas como combustible para los asados, debido a su importante aporte energético y menor contaminación. “En base a su poder calorífico inferior, combustionar un kilo de carbón equivale a quemar: 0,5 kg de gas natural; 0,5 kg de gas licuado; 0,6 kg de petróleo diésel, y 1,8 kg de leña”, explica.
Sin embargo, debido a la fecha (día del padre y partidos del Mundial) era imposible que la gente no reaccionara, debido a que el marketing es el principal motivo que insta al consumo.
Por su parte, Mario Toledo, director del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Técnica Federico Santa María, expuso que si 20 mil familias deciden hacer un asado, se necesitan 40 mil kilos de carbón, suficiente para entregar la energía que necesitan 54 buses del Transantiago en un día.
A propósito de la polémica, Marcelo Mena publicó otro dato este fin de semana en su cuenta de Twitter: un estudio de la Universidad de California Riverside, de 2012, indica que una hamburguesa a la parrilla emite material particulado (PM 2.5) equivalente al recorrido de 16 kilómetros de un camión diésel.
Precauciones
Más allá del impacto en la contaminación Fabián Hormazábal, subgerente de Energía Sustentable del área Industria y Minería del Dictuc, señala que “el humo visible es un claro indicador de la mala combustión del carbón. Si me acerco y los ojos lagrimean es porque me acerqué demasiado al humo e inhalé gases dañinos para la salud”.
Asimismo, recomienda hacer los asados en lugares abiertos y si es bajo techo el recinto debe tener mucha ventilación. Aunque no salga humo, el carbón igualmente está emitiendo monóxido de carbono, lo que puede tener consecuencias fatales.
“Las emisiones de la combustión del carbón de un asado pueden ser tan altas, que aunque el aire esté limpio igualmente el ‘asador’ o quienes le acompañan en la preparación se exponen a una concentración elevada de contaminantes, sobre todo en lugares de poca ventilación”, plantea el especialista.