P ese a estar agotado por la ajetreada agenda que cumplió por Latinoamérica desde su arribo de Roma, el 4 de julio, el papa Francisco no se rinde y se alista para compartir hoy su gran encuentro con los jóvenes en la Costanera de Asunción, a las 17.00.
A su llegada a Ecuador ya sintió los rigores de la altura de 2.850 metros en Quito. Se lo notó bastante cansado y continuó así a su desembarco en el aeropuerto Internacional El Alto, en Bolivia, a una altura de 4.061 metros. Allí tuvo que beber un té de coca para soportar. En la tierra de Evo Morales se despidió con una visita en la peligrosa cárcel de Palmasola y tras este recorrido tomó vuelo hacia Paraguay.
Pese a sentirse aquí como en casa, todo el trajín le afectó un poco y, según trascendió, tuvo problemas estomacales en Caacupé. Ya en el Buen Pastor el día anterior no pudo ingresar y dijo “ya no doy más”, pero hoy no faltará en la Costanera. Así sea...