Por Carlos Oviedo
CARAPEGUÁ
Poblaciones de tres compañías de Carapeguá (Departamento de Paraguarí) fueron afectadas por los fuertes vientos y lluvias que el pasado jueves se abatieron sobre esta zona. El temporal, que se inició cerca de las 19, destechó viviendas, además de cultivos de mandioca, maíz, algodón y sandía.
Los vientos huracanados destecharon un centenar de casas en el lapso de 15 minutos, tiempo suficiente para que incluso algunas fueran dañadas desde los cimientos.
Los árboles caídos y cables del tendido eléctrico destrozados dejaron sin luz a los pobladores de las compañías Itapé, Beniloma y Franco Isla; área en donde se centró el fenómeno meteorológico. Ya pasado el mediodía de ayer los operarios de la ANDE aún no repusieron el servicio de energía eléctrica.
“Parecíó una explosión que de repente llevó todo lo que encontraba a su paso”, relató Zulma Insfrán, pobladora de la compañía Itapé distante a 15 kilómetros de la zona urbana de la ciudad. Aún con asombro la mujer dijo que incluso creyeron que había llegado “el día del juicio final” y se vieron obligados a buscar refugio en la casa de los vecinos.
Los cultivos resultaron seriamente dañados. Según explicaron los agricultores, esta situación les obligará a pedir una consideración de los compromisos contraídos con entes financieros, principalmente estatales, como el Crédito Agrícola de Habilitación y el Banco Nacional de Fomento.
EMERGENCIA. Arístides González, titular de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), y oriundo de la misma ciudad, desde las primeras horas de ayer encabezó el auxilio estatal a los afectados. Con ayuda de efectivos policiales y militares, y utilizando motosierras abrieron los caminos bloqueados por añosos árboles caídos. La asistencia consistió en la provisión de chapas y víveres.
González intentó en numerosas oportunidades contactar telefónicamente con Martín González, presidente de la ANDE, sin obtener respuesta, en torno a los constantes reclamos de los vecinos de las compañías afectadas.