22 jul. 2026

Todo el mundo llora a Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna

El astronauta, que con su aventura inspiró a toda una generación a lanzarse a la conquista del espacio, murió el sábado a la edad de 82 años en Cincinatti, Ohio, a causa de complicaciones en su salud.

AFP

WASHINGTON - EE. UU.

El mundo lloraba ayer al primer humano en haber pisado la Luna, el astronauta Neil Armstrong, muerto el sábado, y saludaba tanto la tenacidad y la audacia como la humildad de un hombre convertido en una “figura casi mítica”, según la prensa de Estados Unidos.

Con su caminata lunar, Armstrong “conmovió al cielo y la Tierra”, tituló el Washington Post en relación a este taciturno ingeniero que nunca se sintió cómodo con su fama. Caminar en la luna era para el astronauta fallecido apenas “un trabajo”, señaló por su lado el Miami Herald.

Armstrong, que con su aventura inspiró a toda una generación a lanzarse a la conquista del espacio, murió a la edad de 82 años en Cincinatti, en el estado de Ohio (norte), a causa de complicaciones surgidas tras la realización de una cirugía de corazón este mes.

Hasta ayer, la fecha y el lugar de su funeral no había sido decidido, según informó la Nasa.

La famosa transmisión en blanco y negro de su caminata lunar, el 20 de julio de 1969, fue vista por unos 500 millones de personas, que también escucharon sus palabras en el albor de la era espacial, que unieron a un planeta dividido por la Guerra Fría.

“Este es un pequeño paso para el hombre y un salto gigantesco para la humanidad”, dijo Armstrong entonces.

El presidente de EE. UU., Barack Obama, que en aquel julio de 1969 estaba a punto de cumplir su octavo año de vida, afirmó que la aventura espacial protagonizada por Armstrong “brindó un momento de progreso humano que nunca será olvidado”.

“Neil figura entre los mayores héroes nacionales, no solo de la época actual sino de todos los tiempos”, afirmó el mandatario, quien dijo estar profundamente entristecido por la muerte del astronauta.

PARA OBAMA FUE UN HÉROE AMERICANO. Tras referirse a Armstrong como “un héroe americano a su pesar”, sus familiares manifestaron esperanzas de que su legado inspire a las nuevas generaciones a “trabajar duro para convertir sus sueños en realidad, estar dispuestos a explorar y empujar los límites y servir desinteresadamente una causa que los trascienda”.

El pionero en la aventura lunar fue condecorado por 17 países y recibió una serie de honores en su Estados Unidos natal, pero nunca se sintió cómodo en su papel de famoso, y procuró alejarse de los primeros planos.

En una de las raras entrevistas que concedió, emitida por un canal de televisión en 2005, dijo que no merecía la atención que recibió por haber sido el primer hombre en pisar la Luna, seguido de su compañero a bordo del Apolo 11 Edwin Buzz Aldrin.

“Yo no había sido elegido para ser el primero, sino para comandar el vuelo. Las circunstancias me colocaron en ese papel especial”, aseguró.

Armstrong, casado y padre de dos hijos y abuelo de 10 nietos, dejó incluso de firmar souvenirs tras enterarse que sus autógrafos estaban siendo vendidos a precios exorbitantes.

John Glenn, de 81 años, el primer estadounidense en orbitar la tierra, saludó la audacia de Armstrong y recordó su legendaria humildad y de gran compañero.

“Era una persona modesta, y así lo siguió siendo después de aquel primer vuelo en tocar la Luna”, dijo el exsenador demócrata por Ohio, el sábado a la cadena CNN.

ALEJADO DEL RUIDO

Alejado de los micrófonos y las cámaras, Armstrong vivía hace décadas en una granja retirada de Ohio, el estado en el que nació el 5 de agosto de 1930, en Wapakoneta. Desde su infancia los aviones le fascinaban. A los 15 años tomó clases para convertirse en piloto, lo que logró un año más tarde.

Como piloto de las fuerzas aeronavales realizó 78 misiones durante la guerra de Corea (1950-53).