Pobladores exigen el mantenimiento continuo del Patrimonio Histórico Cultural y concretar la restauración postergada desde hace más de dos años. Foto: Daniel Duarte.
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Además de dichos insectos, al templo de estilo hispanoguaraní también lo invaden los murciélagos y aves, dejando a la estructura de más de 200 años aún más vulnerable. Foto: Daniel Duarte.
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El polvo y las telarañas también forman parte de la histórica iglesia, admirada por propios y extraños por su delicada decoración interior. Foto: Daniel Duarte.
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José Martínez, el supervisor de la empresa encargada de fumigar el templo de Yaguarón, en el 2014 comentó que como las termitas son subterráneas, se hacen inyecciones bajo tierra. Foto: Daniel Duarte.
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La recomendación es volver a hacer el tratamiento estructural en los lugares donde se inyectó el producto, además de una inspección cada tres meses, comentó José Martínez. Foto: Daniel Duarte.
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El técnico explicó que una colonia de termitas puede vivir más de 30 años, haciendo difícil su exterminación definitiva. Foto: Daniel Duarte.
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Las termitas pueden estar cinco a seis metros bajo tierra y afectar 300 metros a la redonda. Foto: Daniel Duarte.
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Afirma que lo que contribuye para que la edificación resista, a pesar de la falta de mantenimiento, es el tipo de madera con el que está conformada: el urundey. Foto: Daniel Duarte.