28 ago. 2025

“Teníamos grandes proyectos que cumplir”

Esperanza.  Elisa Ledezma no pierde la esperanza de volver a encontrarse con su esposo Edelio Morínigo; aún sigue enamorada de él.

Esperanza. Elisa Ledezma no pierde la esperanza de volver a encontrarse con su esposo Edelio Morínigo; aún sigue enamorada de él.

Su vida quedó en una espera. “Siempre lo recuerdo con amor, mi compromiso matrimonial seguirá vigente siempre, por eso no rehice mi vida”, dice Elisa Mabel Ledezma, esposa de Edelio Morínigo, mientras acaricia el anillo de compromiso que lleva en el dedo, en su lugar de trabajo.

Ya pasaron cinco años del secuestro de Edelio y ella lo sigue esperando como el primer día. Son diez años de relación, llevaban tres años y medio de casados cuando todo acabó. “Nuestro proyecto era tener un refugio, una vivienda, hijos, él quería un gran negocio, con una carnicería, y así quedarse más en su casa; tenía planes de dejar la carrera, pero luego se truncó todo”, menciona Elisa. Recuerda que su marido siempre tenía objetivos que cumplir, ya estaban terminando de hacer la casa, que quedó ahí, en el predio de la casa de sus padres.

AQUEL SÁBADO. Sobre el día del secuestro, Elisa explica que Edelio no quería ir de cacería, prefería ir de pesca, pero le convencieron y ahí le tomaron los miembros del EPP. Elisa no quiere tanto hablar del tema, ya que al recordarlo se pone a llorar, hasta ahora no concibe la idea de su desaparición. Dice que solo le quiere recordar de una manera diferente, de cuando estaban casados, de cuando compartían juntos muchas cosas, de cómo la apoyaba en su carrera de enfermera.

“Yo no me canso de esperar, voy a aguantar siempre y todo es por amor; nadie sabe el dolor que llevo por dentro. Mi familia también sufre por mí, pero tengo que ser fuerte, ya que él siempre me vio así, con mucha fortaleza ante los problemas”, declara la esposa del suboficial secuestrado.

Ella incluso llegó a hablar con el presidente Mario Abdo Benítez, quien también le mencionó que no hay ninguna información concreta sobre su marido, respuesta que viene escuchando desde hace varios años de muchas autoridades.

La mujer pide al grupo armado una sola prueba de vida, ya sea buena o mala, pero que se manifiesten por lo menos, reclama.

Como esposa de un suboficial de Policía, recibe ayuda del grupo de familias de policías como la Ufapol y la Afepol.

Hoy recordará a su marido en una solemne misa en una capilla del barrio San Jorge de Loma Pytá, donde ya lo hizo el año pasado, con sus familiares y camaradas de Edelio, quienes acudieron en gran número.