Agustín Núñez, teatrista que celebró recientemente cinco décadas de vida escénica, recuerda el 2020 como un año que sacudió al mundo por la pandemia, “y afectó particularmente a las artes escénicas, ya que se basan en la comunicación directa entre espectadores y público”.
Núñez señala que la comunidad de teatro se vio en la necesidad de seguir trabajando, comunicar su arte, producir y paliar el efecto paralizador del Covid-19. Recurrieron entonces como uno de los medios a las plataformas de internet para mostrar sus productos grabados, filmados, y así seguir vigentes.
“Dentro de esta modalidad trabajamos nuestro año. Miglionírico, un espectáculo que fue posible gracias a un equipo maravilloso, con la dirección de fotografía y edición de Onchi Ortiz, tratando así de buscar la mejor forma de rendir homenaje a nuestro gran artista plástico y de las tablas Ricardo Migliorissi”, comenta Núñez.
El director explica que tanto alumnos como maestros de El Estudio desean seguir creciendo. “Buscamos no detenernos, aprovechar este tiempo, que pese a las particulares dificultades nos desafiaba a seguir creciendo, creando, construyendo”, refiere.
En plena pandemia, El Estudio tuvo que dejar su local después de 23 años, y buscó un sitio provisorio donde durante todo el 2021 se trabajó con grupos más reducidos. “Logramos resultados maravillosos, puestas notables. Alumnos y profesores tomaron toda la situación de crisis, casi de catástrofe, para alimentar esa parte creativa, poética, tan necesaria en una situación de tanta tragedia”, observa el maestro.
Agustín adelanta que el 2022 planean mudarse de edificio, a una casa más grande, “que la volveremos nuestra y nos permitirá seguir desarrollándonos como artistas (niños, adolescentes y adultos). Todo esto tiene que pasar, el teatro, las artes escénicas, el arte en general seguirán mucho más fortalecidos, firmes, y seguros”, manifiesta.
AÑO DANTESCO. José Luis Ardissone, fundador del Arlequín Teatro, opina que en 2021 se dieron algunos pasos positivos que ayudaron a continuar con esperanza luchando por robustecer el ámbito cultural, y en su caso, el teatral.
El arquitecto, actor, director, escenógrafo y vestuarista señala que el 2020 fue “dantesco culturalmente”, y que este año que nos deja en comparación es “un oasis”.
Califica como notable el deseo de “nutrirnos de ‘alimentos’ que satisfacen y sacian nuestro espíritu”, en el marco de angustia que produjo esta pandemia.
Detalla que surgieron decenas de propuestas teatrales salidas del talento de jóvenes actores y actrices que, ojalá, tanto dramatúrgica como actoralmente, continúen trabajando para robustecer el teatro nacional.
El director desea que tras el respiro que dio el 2021, en este 2022 “el público, sostén fundamental de los espectáculos, retorne masivamente para seguir construyendo un teatro que sea orgullo nacional”.
También menciona que en el ámbito de la literatura surgieron autores nuevos que lanzaron sus novelas, cuentos y poesías, muchas inspiradas en la aflicción vivida.
DIVERSO Y GRAN CALIDAD. Para la cineasta, directora de teatro, actriz y docente Tana Schémbori, el 2021 fue “muy especial”, pero más para ella, pues en la primera quincena de marzo estrenó la obra Un premio para Lucía, la cual pospuso estreno en el 2020, debido a las restricciones de la pandemia.
Estuvieron solo tres días en cartelera, y Schémbori sufrió un infarto, lo cual obligó a una reprogramación de funciones que se desarrolló en noviembre. “Esto fue bueno, ya que en ese mes el teatro volvió a llenar las salas”, recordó la cineasta paraguaya.
Schémbori destaca el proceso de reactivación cultural. “Creo que en un momento las salas de teatro tenían más público que las salas de cine”, observó.
Tana considera que este año, más que nunca, las propuestas teatrales brillaron por su “diversidad, y gran calidad”, tanto a nivel profesional como estudiantil en las distintas salas del país, “una más maravillosa que la anterior”, subrayó.
“El despertar de las tablas fue maravilloso”, considera Tana, pero también le asombró el retorno a las clases de teatro. “Reabrir las puertas de Taller Integral de Actuación (TIA), reencontrarnos con los chicos, reinventándonos, reformulando la manera de dar clases, fue genial”, dijo.
La docente rescata el gran valor del reencuentro físico con la gente. “Más allá de las dolorosas pérdidas, esto nos dio esperanza en el teatro, en las aulas. Fue muy alentador, y nos ayudó a recuperar las fuerzas perdidas en el año 2020”, señala.
Su deseos para el 2022 son continuar transitando las aulas, concretar su tercer largometraje, y “seguir caminando hacia una identidad que creo estamos construyendo muy bien”.
Referentes del género de artes escénicas afirman que el teatro emergió con más fuerza y vigor tras los difíciles meses de cuarentena y aislamiento, que obligaron a reinventar su llegada al público.
Volver a las tablas
Reapertura: Reabrir las puertas de Arlequín Teatro fue un gran acontecimiento. En el transcurso del año se vieron: Atrapados, Los Amantes de la Casa azul, Adiós Monseñor y Hemingway.
Retorno: Tana Schémbori marcó su retorno a las tablas con Un premio para Lucía, retomó la docencia presencial en TIA, y estrenó Culpable, dirigida por ella misma en Galpón Pasaje Molas.
El Estudio: Realizaron cápsulas tutoriales sobre dirección de audiovisual/teatro a distancia (producción extramuro), teatro filmado. Estrenó las puestas El Zoológico de Cristal, El Saara, Hay que arreglarse, Me acosté con Heidegger, El Soplón, Cuando lo cuento, Desprivilegiados, Ejercicios de consciencia, Retable Jovial, y otros.