05 jun. 2026

Tañarandy rendirá homenaje al maíz como símbolo de la cultura guaraní

Por Andrés Colmán Gutiérrez

Nueva propuesta.  El imponente altar del maíz es parte de la renovación temática en la Semana Santa de Tañarandy.

Nueva propuesta. El imponente altar del maíz es parte de la renovación temática en la Semana Santa de Tañarandy.

@andréscolmán

Una imponente estructura dorada, construida con más de 7.000 mazorcas de maíz, frutas de coco, zapallos y calabazas, recibe a los primeros visitantes que llegan hasta el anfiteatro natural de la Fundación La Barraca, a la entrada de la compañía Tañarandy, de San Ignacio, Misiones, para participar en la mayor celebración de la Semana Santa.

La obra escultórica, hecha con elementos naturales, denominada “el altar del maíz”, será una de las principales atracciones de la tradicional procesión de las luces, que anualmente se desarrolla en la pequeña aldea rural, ubicada a 226 kilómetros al sur de Asunción, sobre la ruta 1.

La propuesta artística constituye una renovación temática de las celebraciones en Tañarandy, que este año pondrá fin a la presentación de los tradicionales “cuadros vivientes”, representaciones con actores campesinos de clásicos cuadros de la pintura universal, como La Última Cena, de Leonardo Da Vinci.

FINAL. “Este es el último año en que el público podrá ver los cuadros vivientes en la Semana Santa de Tañarandy. Vamos a concluir esta etapa de homenaje a los maestros de la pintura universal e iniciar una nueva fase, con nuevas creaciones propias, reflexionando sobre el arte barroco latinoamericano”, explica el artista plástico y promotor cultural Koki Ruiz, principal impulsor de la experiencia artística, cultural y religiosa que se inició en 1992.

Un adelanto de la temática con que se renovará Tañarandy lo constituye la presentación del altar del maíz.

“Con esta creación buscamos rescatar las raíces de nuestra cultura indígena guaraní, el gran valor que le daban al maíz como alimento, como fruto de la tierra, como elemento artístico y cultural. Así como los europeos cubrían sus altares con oro, nosotros lo hacemos con el maíz, que es el verdadero gran tesoro que nos legaron nuestros antepasados”, explica Koki.

PROGRAMA. Para arribar a Tañarandy hay que llegar a la plaza central de San Ignacio, donde inicia la calle que, en dirección norte, se convierte en el camino de tierra que es la calle principal, escenario de la procesión.

Las atracciones se inician en la noche del Jueves Santo, con el ensayo general de los cuadros vivientes en el anfiteatro al aire libre de la Fundación La Barraca, con acceso libre y gratuito, y en las obras del teatro El Molino, donde se pagan entradas, con funciones especiales en grupos de 20 a 30 personas.

El Viernes Santo, los visitantes acostumbran recorrer desde muy temprano la aldea y sumarse a los preparativos, junto a los pobladores, ayudando a elaborar los miles de candiles hechos con frutas de apepu, que se distribuyen a lo largo del yvaga rape (camino al cielo) y las antorchas de takuara, ubicadas a los costados del camino, los cuales se encienden al caer el sol.

La pequeña capilla de Tañarandy, con sus coloridos murales, es uno de los puntos más visitados, donde al atardecer se inicia la procesión de la Virgen de los Dolores, acompañada por la multitud, entre los candiles encendidos que parecen una alfombra llameante.

La celebración final se realiza en el anfiteatro de La Barraca, en horas de la noche, donde luego de la ceremonia del descenso de la cruz, se presentan los cuadros vivientes y las nuevas propuestas artísticas.